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Autora: Ana Muñoz

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Desde los inicios de la humanidad, el sonido y la música han jugado un papel importante en ritos sagrados y rituales de curación. En la actualidad, son muchas las investigaciones que se han realizado sobre los efectos beneficiosos de la música en el cuerpo y la mente. Estos son algunos de los descubrimientos realizados:

EFECTOS EN EL CUERPO

Alivio del dolor

Escuchar música reduce el dolor crónico en diversas enfermedades, como osteoartritis, artritis reumatoide, problemas de discos, fibromialgia, dolores de cabeza, dolor tras intervenciones quirúrgicas, etc.

Por ejemplo, un estudio1 realizado con personas con fibromialgia mostró una reducción del dolor y de los síntomas depresivos en las personas que escucharon música una vez al día durante cuatro semanas, en comparación con aquellas que no lo hicieron.

En otro estudio2, se pidió a un grupo de personas que habían sido operadas de la columna que escucharan música de su elección antes de la intervención quirúrgica y hasta dos días después de la operación. Este grupo de personas sintió menos dolor que el grupo control, que no escuchó música.

Un estudio3 mostró que los efectos de la música no se deben a un efecto placebo o al hecho de que las personas esperen obtener beneficios de ella. Los investigadores concluyeron que nuestra música preferida tiene un efecto analgésico independientemente de cuáles sean nuestras expectativas al respecto.

Según los resultados de otras dos investigaciones4,5, la música puede reducir la frecuencia, intensidad y duración del dolor en personas con migraña y dolores de cabeza crónicos.

Reducción de la presión arterial

Las personas hipertensas pueden aprender a reducir su presión arterial si escuchan música relajante cada mañana. Según un estudio6, escuchar música clásica, celta o raga durante 30 minutos cada día puede reducir significativamente la presión arterial.

Mejora el funcionamiento del sistema inmunitario

Escuchar música que tenga un profundo efecto emocional puede dar lugar a una estimulación del sistema inmunitario. El efecto es mayor cuando las personas se implican con la música de un modo activo (por ejemplo, cantando, tocando un instrumento) que cuando se limitan a escucharla.

La música también puede disminuir los niveles de la hormona del estrés cortisol, según un estudio7 que utilizó la música de Bach.

El efecto antiepiléptico de Mozart

Escuchar la sonata para dos pianos K448 de Mozart redujo la recurrencia de convulsiones en niños epilépticos8. Otro estudio9 ya había demostrado previamente el efecto antiepiléptico de esta composición de Mozart.

Tinitus

Utilizar musicoterapia en los estados iniciales del tinitus puede ayudar a impedir que se vuelva crónico10.

Mejora del rendimiento físico

La música te motiva a hacer ejercicio, reduce la sensación de fatiga, aumenta el rendimiento deportivo, aumenta la activación fisiológica y el nivel del energía, mejora tu estado de ánimo y mejora la coordinación motora.

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