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Autora: Ana Muñoz

Para que el pelo pueda crecer sano, necesita disponer de una variedad de nutrientes, de manera que muchas deficiencias nutricionales pueden estar asociadas a una pérdida de pelo. Por supuesto, existen otros factores que afectan al cabello, como las hormonas o la genética. No obstante, la nutrición adecuada es esencial y debería ser siempre el punto de partida para cualquier persona con problemas en el pelo.

Vitaminas del grupo B. La deficiencia de biotina, una vitamina del grupo B, está asociada con la pérdida de pelo, aunque dicha deficiencia es poco frecuente porque se encuentra en una gran variedad de alimentos. No obstante, no todas las personas absorben o aprovechan igual los nutrientes que ingieren, de modo que algunas personas pueden necesitar dosis más altas de lo normal de determinadas vitaminas o minerales.

Otras vitaminas del grupo B ayudan a crear los glóbulos rojos, que llevan oxígeno y nutrientes a todo el cuerpo, incluidos el cuero cabelludo y los folículos pilosos. Este aporte es muy importante para el crecimiento del pelo.

Vitamina A. Todas las células necesitan vitamina A para crecer, incluido el pelo, cuyo crecimiento es el más rápido de todo el tejido humano. La vitamina A ayuda también a fabricar la grasa que el pelo necesita para mantenerse hidratado y sano.

Alimentos ricos en vitamina A son: boniatos, zanahorias, calabazas, espinacas y col rizada. Entre los productos de origen animal se encuentran la leche, los huevos y el aceite e hígado de bacalao.

Vitaminas C y E. El daño causado por los radicales libres puede estropear el pelo e impedir su crecimiento. Las vitamina C  y E son antioxidantes que pueden ayudar a proteger el cabello del daño causado por los radicales libres. Además, la vitamina C es necesaria para la producción de colágeno, que es una parte importante de la estructura del pelo.  La vitamina C ayuda también a absorber el hierro, un mineral necesario para el crecimiento del pelo.

Vitamina D. La falta de vitamina D está asociada a la caída del cabello. La vitamina D también podría ayuda a crear nuevos folículos pilosos (los folículos del cuero cabelludo donde crece cada pelo).

El cuerpo produce vitamina D a través del contacto directo de la piel con el sol. También puede obtenerse de alimentos como el pescado graso, aceite de hígado de bacalao y setas.

Zinc. El zinc ayuda en el crecimiento del pelo y ayuda a que las glándulas sebáceas situadas alrededor de los folículos funcionen correctamente. La caída del pelo es uno de los síntomas típicos de la falta de zinc, junto con las uñas quebradizas. No obstante, un suplemento excesivo de zinc también puede contribuir a la pérdida del pelo, de modo que es preferible obtenerlo de alimentos ricos en este mineral, como ostras, ternera, cordero, espinacas, germen de trigo, lentejas y semillas de calabaza, anacardos, piñones, almendras, cacao, pollo, cerdo.

Hierro. El hierro ayuda a que los glóbulos rojos transporten el oxígeno a todos los tejidos del cuerpo. La falta de hierro produce anemia, que se acompaña de síntomas como fatiga general, debilidad, falta de aire, mareos, hormigueos en las piernas, manos y pies fríos, latido rápido o irregular, dolores de cabeza, uñas quebradizas y pérdida de pelo. La anemia es más común en las mujeres debido a la pérdida de sangre durante las menstruaciones abundantes.

Alimentos ricos en hierro son: carne roja, pollo, hígado de ternera, almejas, moluscos, mejillones, ostras, legumbres, verduras de hoja verde, frutos secos, huevos.

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