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Autora: Ana Muñoz

La litoterapia es un método terapéutico que emplea minerales y rocas diluidos y preparados según la metodología homeopática.

Ya Paracelso consideraba los minerales como potentes medicamentos, siempre que fueran liberados de sus escorias y preparados según una metodología que todavía hoy no ha logrado descifrar la farmacoquímica convencional.

Para entender el funcionamiento de la litoterapia conviene tener en cuenta que en los procesos metabólicos intervienen, por un lado, los enzimas específicos y, por otro, determinados metales que actúan como catalizadores del proceso (es decir, permiten que el procesos se lleve a cabo).

En numerosas ocasiones, aunque un determinado metal esté presente en cantidades suficientes, el proceso metabólico en cuestión no se lleva a cabo, debido a que dicho metal se encuentra incapacitado. Esta incapacitación se debe a que se encuentra quelado o secuestrado por alguna de las múltiples sustancias con las que el ser humano se ve contaminado. En la alimentación actual se incluyen numerosos conservantes, estabilizantes y otros aditivos que intoxican el organismo y lo desequilibran metabólicamente, con la aparición de ciertos trastornos fisiológicos.

La litoterapia se utiliza cuando existen las enzimas pero no realizan su función porque los catalizadores que necesitan se encuentran secuestrados. Así pues, la litoterapia consiste en administrar un mineral capaz de liberar los catalizadores.

Por ejemplo, en el tratamiento de una columna vertebral con artrosis u osteoporosos se utiliza la escapolita para liberar al calcio y fósforo secuestrados.

La litoterapia es un buen complemento de la oligoterapia. La diferencia entre ambas consiste en que en la oligoterapia se administra el mineral que, por estar secuestrado, no ejerce su función, mientras que la litoterapia pretende liberar las sustancias secuestradas.

Minerales más utilizados en litoterapia

  • Adularia. Para el tratamiento de adenoma de próstata con disuria.
  • Antimonita o estibina. Bronquitis, enfisema.
  • Apatito. Artrosis vertebral lumbar.
  • Arenisca rosa. Estreñimiento, colitis atónica.
  • Azurita. Hipertensión arterial, escoliosis, osteoporosis.
  • Barita o Baritina. Hipertensión arterial, esclerosis cerebral.
  • Blenda. Prediabetes, úlceras varicosas.
  • Bornita. Infecciones, inflamación.
  • Garnierita. Alergias.
  • Hematites. Anemias, hipotensión leve, hemorragias.
  • Lazulita. Insuficiencias hepáticas, calambres en las piernas.
  • Obsidiana. Artrosis cervical, inflamaciones intestinales.
  • Ulexita. Rinofaringitis de repetición.

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