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Autora: Ana Muñoz

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La terapia de conducta dialéctica fue desarrollada por Marsha Linehan, de la Universidad de Washington, específicamente para tratar a personas con trastorno de personalidad límite, debido a las dificultades que suele conllevar el tratamiento de este trastorno.

El trastorno de personalidad límite

Según Linehan, este trastorno tiene lugar en una persona emocionalmente vulnerable que crece en un ambiente con unas características determinadas, que la autora denomina "ambiente invalidante". "Emocionalmente vulnerable" significa que el sistema nervioso autónomo de la persona reacciona de un modo excesivo ante niveles de estrés relativamente bajos y tarda más tiempo de lo normal en volver a su estado previo. Esto es debido a una predisposición biológica.

El término "ambiente invalidante" hace referencia a una situación en la que las experiencias personales y respuestas de los niños o niñas son invalidadas o desacreditadas por personas significativas en sus vidas, como pueden ser sus padres. Lo que estos niños dicen no se acepta como una descripción precisa de lo que realmente sienten y se les transmite el mensaje de que si realmente sienten lo que dicen, dichos sentimientos son inapropiados. El ambiente invalidante pone un gran énfasis en el autocontrol y la independencia, no se reconocen las dificultades que los niños puedan tener en estas áreas y se considera que la resolución de problemas debería ser fácil si se tiene la motivación adecuada. Por tanto, si fracasan al intentar alcanzar determinados estándares que se esperan de ellos, se considera que ha sido debido a una falta de motivación o alguna otra característica negativa del niño o niña.

En un ambiente como este, es de esperar que una persona emocionalmente vulnerable acabe teniendo problemas. No tendrá la oportunidad de entender y poner el nombre adecuado a sus emociones ni aprenderá a confiar en sus propias respuestas ante los acontecimientos. Estas personas tampoco han aprendido a afrontar situaciones estresantes debido a que tales problemas no se reconocen. Por este motivo, buscan en los demás indicios que les digan lo que ellas mismas deben de estar sintiendo y para que solucionen los problemas por ellas. Sin embargo, en el ambiente en que se han criado, las demandas o peticiones de ayuda que pueden hacer a los demás son muy limitadas. Así, la conducta de estos niños oscilará entre extremos opuestos, alternando entre la inhibición emocional para lograr la aceptación de los demás, y las manifestaciones emotivas extremas con las que busca que se reconozcan sus emociones.

Como consecuencia de todo esto, la persona tiene problemas para controlar y entender sus emociones. Y dada su vulnerabilidad emocional, se produce una falta de regulación emocional que, combinada con al ambiente invalidante, da lugar al trastorno de personalidad límite.

Las personas con este tipo de trastorno de personalidad, a menudo han sido víctimas de abuso sexual en la infancia, lo cual representa una forma especialmente extrema de ambiente invalidante.

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