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Autora: Ana Muñoz

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El propósito de la entrevista consiste en evaluar la aptitud de un candidato para un determinado puesto de trabajo. No obstante, también es una oportunidad para que el aspirante al puesto realice preguntas que le permitan determinar si dicha empresa es apropiada para él o ella.

En general, la mayoría de las personas tienen actitudes más favorables hacia las entrevistas que hacia otro tipo de técnica de selección, como los cuestionarios o test.

Cuando las entrevistas se realizan adecuadamente pueden proporcionar una gran cantidad de información.

Una investigación encontró que las características más valoradas por los entrevistadores eran los rasgos de personalidad y las habilidades sociales. Los rasgos de personalidad mejor valorados eran los siguientes: responsabilidad, iniciativa, formalidad y escrupulosidad. Entre las habilidades sociales más valoradas se encontraba la capacidad para trabajar en equipo. La capacidad mental, el conocimiento acerca del trabajo a realizar y las habilidades necesarias para realizarlo también eran bastante valoradas (Huffcutt, Conway, Roth y Stone, 2001).

Con frecuencia, los entrevistadores se ven más influenciados por la impresión subjetiva que el entrevistado provoca en ellos que por su currículum o experiencia laboral. Características personales como atractivo, sociabilidad y capacidad para autopromocionarse son aspectos que con frecuencia influyen en la selección del candidato.

Comportamiento del candidato

Se ha clasificado el comportamiento de los candidatos en tres categorías que suelen verse con frecuencia:

Halagadores: en este grupo se encuentran las personas que tratan de congraciarse con el entrevistador, comportándose de modos destinados a gustarle, como hacerle algún cumplido o estar de acuerdo con sus opiniones.

Autopromoción: se usan con más frecuencia que la anterior táctica y consiste en alabar los propios logros, rasgos de personalidad o metas. Las personas que muestran este tipo de comportamiento obtienen valoraciones más altas de los entrevistadores.

Automonitorización: consiste en la capacidad de una persona para observar, regular y controlar la imagen que presenta ante los demás. Las personas con una alta capacidad de automonitorización se presentan ante los demás del modo que mejor encaja con la situación en que se encuentran. En cambio, las personas con baja capacidad de automonitorización se comportan prácticamente del mismo modo en todas las situaciones. Los primeros (alta capacidad) son más valorados en las entrevistas, obtienen más ascensos y obtienen una mayor valoración de sus logros en el puesto de trabajo.

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