Autor: Mark P. Masi, psicólogo, National-Louis University, Elgin, IL. (Traducido del inglés)

Las flores de Bach son un tipo único de medicina energética que se ha vuelto cada vez más popular entre los profesionales de la salud alternativa. En los Estados Unidos se clasifican como remedios homeopáticos y son parte de la farmacopea homeopática en dicho país. Descubiertas por el médico británico Edward Bach durante los años 30, se cree que las 38 flores sanan el desequilibrio emocional. Debido al reto que supusieron para mí las personas con síntomas depresivos crónicos con quienes no funcionaba ni la psicoterapia ni los fármacos, comencé a integrar las flores de Bach en mi práctica psicoterapéutica hace unos tres años, siendo testigo de importantes resultados. Este artículo describe cómo se usaron los remedios florales dentro del contexto de una psicoterapia para tratar con éxito a dos pacientes con un trastorno depresivo mayor crónico.

Ejemplos de casos

Al inicio de la terapia floral, cada paciente había sido diagnosticada con un trastorno depresivo mayor crónico (es decir, con una duración de al menos dos años). Se les administró el inventario de depresión de Beck (BDI) para determinar una línea base de funcionamiento.

La selección de los remedios florales se hizo en base a la sintomatología de cada paciente. Siguiendo las directrices del doctor Bach, se vertieron dos gotas de cada remedio concentrado en un frasco de 30 ml de agua mineral y se añadió una cucharadita de glicerina vegetal para preservar la mezcla. De esta combinación de remedios, cada paciente tomó 4 gotas 4 veces al día. Durante las 12 semanas siguientes se controló la respuesta de los pacientes mediante observación clínica, autoinformes de los pacientes y el BDI, que se repitió en las semanas 4, 8 y 12. En la práctica clínica, una reducción del 50 % en las puntuaciones de mediciones como las realizadas por el BDI, se considera un indicio de respuesta terapéutica.

Caso 1

Mujer casada de 45 años de edad, con intensos sentimientos de tristeza y vacío que no era capaz de superar. Otros síntomas consistían en anhedonia, culpa excesiva por su estado, pérdida significativa de energía y libido, insomnio, ganancia de peso y autoimagen negativa. Decía que sus síntomas depresivos habían persistido durante la mayor parte de su vida adulta pero habían sido especialmente significativos durante los últimos 5 años. No era capaz de identificar ningún acontecimiento desencadenante de su depresión. Se quejaba de sentirse extremadamente abrumada por sus tareas diarias (por ejemplo, cuidar la casa, cuidar al perro de la familia). Les costaba iniciarlas y terminarlas y se desanimaba fácilmente cuando no era capaz de alcanzar metas personales (por ejemplo, hacer dieta o completar un proyecto de la casa). Esto acababa por empeorar su depresión. Aunque parecía ser una persona brillante y con múltiples talentos, se sentía perturbada por una sensación de incertidumbre vocacional y espiritual.

En base a sus síntomas se le diagnosticó un trastorno depresivo mayor. La importancia de su depresión fue también confirmada con su puntuación de 35 en el BDI, que cae dentro del rango de depresión severa. Informó de tres intentos previos de tratamiento con antidepresivos sin ninguna mejoría.

El síndrome depresivo de esta paciente sugería 7 remedios que podían ser útiles: Mustard, para aliviar los estados de depresión que parecían surgir sin razón aparente; Gentian, para aliviar el desánimo por los contratiempos; Pine, para resolver la culpa; Olive, para la pérdida de energía física; Elm para eliminar el cansancio de sus responsabilidades diarias; Hornbeam para aumentar la energía necesaria para comenzar y terminar las tareas, y Wild Oat para ayudarla a encontrar la claridad vocacional y espiritual.

Durante las 12 semanas siguientes, se controló su estado durante las sesiones de terapia individuales y el BDI se repitió en las semanas 4, 8 y 12. Sus puntuaciones en el BDI fueron de 35, 11, 12 y 11 respectivamente. En 4 semanas la tristeza, la sensibilidad a los contratiempos y la culpa habían disminuido significativamente. Durante las sesiones comenzó a revelar temas de origen familiar que parecían influir en gran medida en el modo en que respondía a su situación actual, incluyendo un resentimiento subyacente. Por consiguiente, al acabar el primer frasco, Mustard, que había sido utilizado para tratar la insidiosa depresión y Pine, que se había usado para tratar la culpa, fueron sustituidos por Walnut para ayudarla a liberarse de lazos negativos de pasado y Willow para aliviar la amargura y el resentimiento debido a heridas emocionales de su infancia.

En la semana 8 había notado una disminución importante en sus sentimientos de enfado, describiendo un renovado interés y placer en la vida y una mayor energía física. Al final de la sesión 12 era menos crítica consigo misma y estaba explorando activamente sus creencias espirituales e intereses vocacionales. También había reunido la energía suficiente para acabar un cursillo.

Caso 2

Mujer de 40 años, divorciada, que había padecido síntomas de depresión desde la infancia. Decía sentirse triste, con frecuentes estallidos de llanto, pérdida de energía y una incapacidad para encontrar placer en la vida. Estas oleadas de tristeza se manifestaban sin motivo aparente y duraban varias semanas. Después, mostraba una mejoría para volver a recaer poco tiempo después. Se había comprometido recientemente y se mostraba ambivalente respecto a su relación. Informó de una tendencia a postergar tareas y percibía a los otros de un modo crítico, aunque le costaba mucho trabajo expresar verbalmente la ira.

La depresión de esta paciente se manifestó por primera vez a los 9 años, tras la muerte de su abuelo. En la época en la que se utilizó la terapia con flores de Bach, estaba tomando sertaline. Había estado tomando la medicación durante 2 años e informó de que mientras que la intensidad de los síntomas había disminuido, los estados disfóricos continuaban acosándola. También había ido tres veces a psicoterapia. La primera vez, 10 años atrás, había estado en terapia 7 años. La segunda vez, dos años atrás, estuvo en terapia durante 6 meses. Yo había estado viéndola en psicoterapia semanal durante 6 meses antes de añadir los remedios florales.

En base a los síntomas, su diagnóstico al inicio de la terapia con flores de Bach fue de trastorno depresivo mayor crónico. Su nivel general de depresión estaba en un nivel moderado, según su puntuación de 12 en el BDI.

Los remedios florales utilizados fueron los siguientes: Mustard para la depresión que va viene sin motivo aparente; Star of Bethlehem, para sanar las heridas ocasionadas por la muerte de su abuelo, que precipitaron su depresión; Olive, para el cansancio; Hornbeam para la postergación; Beech, para las críticas hacia otros; Agrimony para tratar su tendencia a reprimir emociones desagradables y Walnut, para facilitar la transición al matrimonio.

En la semana 6 se sustituyó Star of Bethlehem por White chestnut para tratar pensamientos de preocupación no deseados, que habían aparecido.

Durante las 12 semanas siguientes, el estado de la paciente fue controlado durante las sesiones de terapia y el BDI se repitió a intervalos de 4 semanas, siendo las puntuaciones de 12, 13, 6 y 2 respectivamente.

En la semana 8 la frecuencia de episodios depresivos por semana estaba disminuyendo e informa de obtener más placer de la vida. También estaba expresando sus emociones a su pareja con más facilidad, lo cual dio lugar a una sensación de seguridad respecto a su matrimonio. En la sesión 12 la tristeza había desaparecido, así como la preocupación mental negativa. Informó de una renovada capacidad y energía para completar las tareas, un aumento de la libido y dijo sentirse menos irritable y enfadada.

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