Autora: Ana Muñoz

La palabra migraña procede del latín "hemigranea" (hemicránea) debido a que una de las características más frecuentes (aunque no siempre se da) de este tipo de cefalea es la localización del dolor en sólo una de las mitades de la cabeza.

Prevalencia

Se calcula que la padece el 12% en la población, afectando dos veces más a las mujeres que a los hombres. Se suelen encontrar miembros de la misma familia también afectados en el 60-80% de los casos. Estas crisis suelen comenzar en la infancia y alcanzar su máxima intensidad en torno a los 40-50 años. A partir de esa edad tiende a decrecer.

Síntomas

Crisis de dolor generalmente pulsátil (en latidos), aunque también puede ser opresivo, punzante o sordo. Suele tender a aumentar con los movimientos de la cabeza y se localiza casi siempre en un solo lado de la cabeza, aunque también pueden afectar a la frente, sienes, o nuca. El paciente suele buscar una habitación silenciosa y oscura debido a que agrava con la luz y el ruido.

Pueden aparecer otros síntomas, como náuseas, vómitos, diarrea, falta de apetito, dolor abdominal, malestar general, etc. Las crisis duran entre 4 y 72 horas, aunque si no se tratan pueden extenderse a varios días. La frecuencia de las crisis es variable y está comprendida entre 6 crisis anuales y 3 crisis semanales.

También es frecuente que unos días u horas antes de la cefalea se presenten unos síntomas inespecíficos que anuncian la llegada de la migraña, como son: mal humor, irritabilidad, alteraciones en el apetito, retención de líquidos, torpeza o brillantez mental, somnolencia, fatiga, alteraciones en el ritmo intestinal, etc.

En el 20% de los casos se producen también unos síntomas más específicos, producidos por disminución transitoria del riego sanguíneo en una zona de la corteza cerebral sin llegar al infarto. Es la llamada aura. Según la zona de la corteza afectada, se producirá un tipo u otro de aura. Existen auras visuales (manchas negras, manchas luminosas o centellantes, distorsión de las imágenes, etc.), auras sensitivas (hormigueos en brazo y cara, disminuciones de la sensibilidad en una mitad del cuerpo, etc.), auras motoras (debilitad de una mitad del cuerpo, alteraciones de la marcha, etc.), y otras como alteraciones en el habla, pitidos en los oídos, vértigos, alteraciones de la personalidad, etc. Su duración media suele ser de una hora.

Las crisis se han relacionado a menudo con ciertos factores desencadenantes como ciertos alimentos (chocolate, grasas, naranjas, tomates, frutos secos, etc.) olores, fatiga, estrés, viajes, variaciones en la cantidad de horas de sueño, alcohol, ruidos, luces, menstruación, consumo de ciertos fármacos.

Patogenia

En primer lugar se produce un espasmo de los vasos intracraneales (arteria carótida interna y sus ramas), que sería responsable del aura. A continuación se produce una vasodilatación dolorosa en el territorio de la arteria carótida externa. No se sabe a qué es debido todo esto. Algunos autores piensan que se debe a la liberación de sustancias como noradrenalina, adrenalina y serotonina, de gran poder vasoconstrictor.