Autora: Ana Muñoz

La osteopatía es un método terapéutico basado en la manipulación del sistema músculo-esquelético para tratar diversas dolencias. La osteopatía considera que la estructura del cuerpo está relacionada con su funcionamiento, de modo que una alteración en su estructura (es decir, en el sistema músculo esquelético) dará lugar a una alteración de las funciones nerviosas, lo cual, a su vez origina una alteración de los diferentes órganos vitales.

Por tanto, al corregir el problema músculo-esquelético mediante manipulaciones, se puede corregir la enfermedad. La explicación fisiológica de esta relación entre estructura y función se encuentra en el reflejo vertebral de Sherrington. Los reflejos víscero-viscerales, somato-viscerales y víscero-somáticos permiten entender cómo la lesión osteopática perturba el equilibrio fisiológico y predispone a la enfermedad.

La osteopatía, por tanto, no se limita al tratamiento de problemas músculo- esqueléticos, como dolores de espalda, sino que también puede tratar diversas enfermedades cuyo origen sea una alteración estructural, como asma, migrañas, problemas digestivos, entre otros muchos. Por ejemplo, si tras una accidente, una persona comienza a padecer una serie de síntomas que, en principio, no parecen tener nada que ver con el accidente, el osteópata considerará que dicha alteración se deba a un problema de su estructura muscular u ósea, provocado por el accidente.

Otra idea de la osteopatía consiste en que las patologías osteopáticas prolongadas y las alteraciones que producen, pueden también extenderse al sistema nervioso central, provocando una patología neurovegetativa o psíquica. La osteopatía trata al paciente como un todo, en vez de centrarse solamente en los síntomas.

Técnicas utilizadas por la osteopatía

La osteopatía utiliza diversas técnicas manuales para evaluar, tratar y mejorar la movilidad del cuerpo, con el objetivo de aliviar el dolor y mejorar la función general. Estas técnicas se pueden dividir en tres grandes categorías:

1. Técnicas estructurales. Se usan para los músculos, huesos y articulaciones y son las más utilizadas y buscan mejorar la movilidad articular y aliviar tensiones musculares. Entre ellas se encuentran las siguientes:

  • Manipulación de alta velocidad y baja amplitud: consisten en movimientos rápidos y precisos para restaurar la movilidad articular, a menudo con un "chasquido" similar al de la quiropraxia.
  • Movilización articular: movimientos lentos y repetitivos para mejorar la amplitud de movimiento sin generar el chasquido.
  • Técnica de energía muscular: el paciente contrae un músculo contra la resistencia del terapeuta para relajar espasmos musculares y mejorar la movilidad.
  • Liberación miofascial: manipulación de la fascia (tejido conectivo que envuelve músculos y órganos) para reducir tensiones.

2. Técnicas craneosacrales

Se utilizan para el sistema nervioso y la circulación. Se centran en el cráneo, la columna y el sacro, y busca mejorar el flujo del líquido cefalorraquídeo y aliviar tensiones en el sistema nervioso. Son técnicas sutiles y de baja intensidad.

  • Terapia craneosacral: aplicación de presiones suaves en la cabeza y la columna para mejorar la movilidad y aliviar tensiones.
  • Descompresión craneal: Se aplica una ligera tracción en los huesos del cráneo para mejorar la circulación y reducir tensiones.

3. Técnicas viscerales

Estas técnicas buscan mejorar la movilidad y función de los órganos internos mediante manipulaciones suaves. Se basan en la idea de que restricciones en los órganos pueden afectar la postura y el movimiento.

  • Manipulación visceral: aplicación de presiones suaves en el abdomen y el tórax para mejorar la movilidad de órganos como el hígado, los intestinos y el estómago.

Cuándo se utiliza la osteopatía

  • En casos de síntomas que persisten y no son explicados por la medicina
  • Si un trastorno aparece tras un accidente o caída con traumatismo, aunque no haya relación aparente entre ambos
  • En caso de estrés o agotamiento
  • Problemas crónicos de espalda
  • En casos de reumatismo, artrosis, lumbalgias
  • En casos de neuralgias, ciática, migraña

Evidencia científica sobre la osteopatía

La eficacia de la osteopatía ha sido objeto de debate en la comunidad científica. La osteopatía parece ser útil para tratar ciertos tipos de dolor musculoesquelético, pero su eficacia en otras áreas de la salud es cuestionable. Además, la calidad de la evidencia en muchos estudios es baja o moderada, por lo que se necesita más investigación rigurosa para validar sus beneficios.

Dolor musculoesquelético. Hay cierta evidencia de que la osteopatía puede ser efectiva para tratar el dolor lumbar de espalda, el dolor cervical y algunas disfunciones musculoesqueléticas. Algunos estudios han encontrado beneficios similares a los de la fisioterapia o la atención convencional en estos casos.

Una revisión sistemática publicada en BMJ Open (2020) concluyó que la terapia osteopática puede proporcionar alivio a corto plazo en el dolor lumbar crónico, pero la calidad de la evidencia es moderada. Un metaanálisis en Cochrane Database (2013) indicó que la manipulación osteopática puede reducir el dolor lumbar, pero con un efecto pequeño.

Dolor en recién nacidos y niños. Algunos estudios han explorado el uso de la osteopatía en cólicos del lactante y otitis media, pero la evidencia es limitada y la mayoría de los estudios tienen problemas metodológicos.

Dolencias no musculoesqueléticas. No hay suficiente evidencia para respaldar el uso de la osteopatía en enfermedades como el asma, trastornos digestivos o problemas cardiovasculares. Las revisiones científicas han encontrado que los beneficios en estos casos son, en gran parte, atribuibles al efecto placebo.