Autora: Ana Muñoz
La acelga es una planta herbácea que pertenece a la familia Amaranthaceae que ha utilizado durante siglos en diversas culturas como alimento y como medicina. Se cultiva ampliamente en huertos de todo el mundo, especialmente por sus hojas comestibles y nutritivas, que pueden tener una tonalidad verde brillante o incluso rojiza, dependiendo de la variedad.
Principales propiedades
La acelga (Beta vulgaris) se ha utilizado durante siglos en diversas culturas como alimento y como medicina. Además de su valor como verdura en la dieta, la acelga es reconocida en fitoterapia por sus propiedades antiinflamatorias, antioxidantes y detoxificantes. Sus beneficios medicinales se atribuyen principalmente a la presencia de ciertos compuestos bioactivos que ayudan a mejorar la salud general y a prevenir diversas afecciones, como problemas digestivos, cardiovasculares y hepáticos.
Composición química y mecanismos de acción
La acelga contiene diversos compuestos activos que la hacen útil en fitoterapia. Entre los más destacados se incluyen:
- Betalaínas: pigmentos antioxidantes responsables de los colores intensos de la planta, especialmente el rojo y amarillo. Tienen propiedades antiinflamatorias y antioxidantes y ayudan a combatir el estrés oxidativo en el cuerpo.
- Flavonoides: como la quercetina, que posee efectos antiinflamatorios y antioxidantes y contribuye a la salud cardiovascular.
- Vitaminas y minerales: la acelga es rica en vitamina K, vitamina A, vitamina C, ácido fólico, magnesio y potasio, nutrientes esenciales para el sistema inmunológico, la salud ósea y la función muscular.
- Ácido oxálico: aunque en altas concentraciones puede ser un antinutriente, en cantidades moderadas en la acelga, este compuesto ayuda a regular el metabolismo de calcio y hierro.
Mecanismos de acción: los compuestos antioxidantes y antiinflamatorios de la acelga trabajan en sinergia para reducir la inflamación, mejorar la circulación sanguínea y promover la eliminación de toxinas del cuerpo. Los flavonoides y betalaínas contribuyen a la protección celular y reducen el riesgo de enfermedades crónicas y mejorando la salud general.
Usos terapéuticos
La acelga es conocida por sus múltiples usos terapéuticos que abarcan diversas áreas de la salud:
- Salud cardiovascular: gracias a su contenido de potasio y flavonoides, la acelga puede ayudar a reducir la presión arterial, mejorar la circulación y prevenir enfermedades cardíacas.
- Desintoxicación y salud hepática: sus propiedades depurativas la convierten en una excelente opción para favorecer la función hepática, eliminar toxinas del cuerpo y apoyar la función renal.
- Mejora digestiva: la acelga tiene un alto contenido de fibra, lo que favorece el tránsito intestinal y previene el estreñimiento. También es útil para mejorar la digestión y aliviar afecciones como la acidez estomacal.
- Propiedades antiinflamatorias: ideal para aliviar dolores articulares, artritis y afecciones inflamatorias en general.
- Prevención del envejecimiento celular: gracias a sus compuestos antioxidantes, la acelga puede ser útil para prevenir los signos del envejecimiento prematuro de la piel y mejorar la salud general.
Formas de preparación y dosificación
La acelga se puede consumir de diversas maneras, tanto en su forma cruda como cocida. Algunas de las formas de preparación más comunes incluyen:
- Infusión de acelga: para aprovechar sus propiedades desintoxicantes y antiinflamatorias, se pueden preparar infusiones con las hojas de la acelga. Para hacerlo, basta con hervir agua y añadir hojas de acelga secas o frescas durante unos minutos. Beber una taza al día es suficiente para obtener beneficios.
- Zumo de acelga: el zumo fresco de acelga es excelente para aprovechar al máximo sus nutrientes, especialmente si se combina con otras frutas o vegetales como manzana o zanahoria.
- Té de acelga: similar a la infusión, pero se puede complementar con otras hierbas que potencien su acción medicinal.
- Cocida o al vapor: la acelga cocida mantiene muchas de sus propiedades nutritivas y es una excelente opción para consumirla como parte de la dieta.
La dosificación dependerá del método de preparación, pero en general, no se recomienda consumir más de una taza de infusión o zumo al día, ya que el exceso de ácido oxálico puede interferir con la absorción de minerales.
Plantas medicinales complementarias
La acelga se puede combinar con otras plantas medicinales para potenciar sus efectos terapéuticos:
- Diente de león: esta planta también tiene propiedades desintoxicantes y mejora la función hepática y renal. Juntas, aceleran la eliminación de toxinas y favorecen una mejor salud digestiva.
- Cardo mariano: excelente para la salud hepática, esta planta puede combinarse con la acelga para favorecer la desintoxicación y la regeneración celular.
- Jengibre: con propiedades antiinflamatorias y digestivas, el jengibre puede complementar los beneficios de la acelga, especialmente en problemas digestivos y dolores articulares.
Efectos secundarios y contraindicaciones
Aunque la acelga es generalmente segura para la mayoría de las personas, su consumo excesivo puede tener algunos efectos secundarios, especialmente debido al ácido oxálico, que puede interferir con la absorción de calcio y hierro. Las personas con problemas renales o predisposición a la formación de cálculos renales deben evitar consumir grandes cantidades de acelga cruda.
Embarazo y lactancia: aunque la acelga es segura en cantidades normales, se debe consultar a un profesional de la salud antes de consumirla en grandes cantidades durante el embarazo o la lactancia.
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