Autora: Ana Muñoz

La acerola (Malpighia emarginata) es una fruta tropical conocida por su impresionante contenido en vitamina C, lo que la convierte en un excelente remedio natural para fortalecer el sistema inmunitario. Esta planta no solo se utilizada por sus propiedades nutritivas, sino también en fitoterapia por sus numerosos beneficios para la salud.

Principales propiedades

La acerola es una planta tropical originaria de América Central y el Caribe, perteneciente a la familia Malpighiaceae. Se caracteriza por sus pequeñas frutas rojas de forma parecida a una cereza, que son altamente valoradas por su alto contenido de vitamina C. Además, la acerola contiene otros nutrientes esenciales como vitaminas A, B1, B2 y B3, así como minerales como el hierro, el calcio y el fósforo.

Las principales propiedades medicinales de la acerola se deben a su poder antioxidante y su capacidad para fortalecer el sistema inmunitario, combatir el envejecimiento celular y prevenir resfriados y enfermedades respiratorias. Además, se le atribuyen beneficios antiinflamatorios y antioxidantes, que la hacen útil en el tratamiento de diversas afecciones.

Composición química y mecanismos de acción

La acerola es particularmente conocida por su altísimo contenido de vitamina C, que supera a otras frutas como las naranjas, lo que la convierte en uno de los suplementos naturales más potentes para fortalecer las defensas del cuerpo. Sin embargo, no es la única fuente de compuestos activos en la planta. Entre los principales componentes bioactivos de la acerola se encuentran:

  • Vitamina C (ácido ascórbico): es el componente más destacado, con propiedades antioxidantes, inmunoestimulantes y antiinflamatorias. Ayuda a mejorar la absorción de hierro, fortalecer los vasos sanguíneos y mantener la piel saludable. 
  • Carotenos (vitamina A): actúan como antioxidantes y son esenciales para la salud ocular, la piel y el sistema inmunitario. 
  • Polifenoles: compuestos antioxidantes que protegen al organismo del daño celular causado por los radicales libres y reduce el riesgo de enfermedades crónicas y el envejecimiento prematuro. 
  • Ácidos orgánicos: incluyen ácido málico y ácido cítrico, que mejoran la digestión y tienen efectos desintoxicantes. 
  • Minerales: contiene calcio, hierro, fósforo, magnesio y potasio, que son esenciales para la salud ósea, la circulación sanguínea y la función muscular.
  • Mecanismos de acción: los compuestos antioxidantes presentes en la acerola protegen las células del cuerpo de los efectos dañinos de los radicales libres, previniendo el daño celular y el envejecimiento prematuro. Además, la vitamina C favorece la función inmunitaria, mientras que los polifenoles y carotenos ayudan a reducir la inflamación y a proteger contra enfermedades cardiovasculares y respiratorias.

Usos terapéuticos

Entre sus usos terapéuticos más destacados se encuentran los siguientes:

  • Fortalecimiento del sistema inmunitario: la vitamina C en la acerola es fundamental para estimular la producción de glóbulos blancos y reforzar las defensas naturales del cuerpo, por lo que ayuda a prevenir resfriados, gripe y otras infecciones. 
  • Propiedades antioxidantes: la acerola es rica en antioxidantes que combaten el envejecimiento celular y protegen contra los daños causados por los radicales libres, ayudando a prevenir enfermedades crónicas como el cáncer y enfermedades cardiovasculares. 
  • Mejora de la salud de la piel: gracias a la vitamina C y los carotenos, la acerola contribuye a la regeneración celular de la piel, mejora de su elasticidad y reducción de los efectos del envejecimiento. 
  • Beneficios para el sistema respiratorio: la acerola ayuda a reducir la inflamación de las vías respiratorias y es útil en el tratamiento de resfriados, bronquitis y otros problemas respiratorios. 
  • Mejora la absorción de hierro: al ser una fuente rica en vitamina C, la acerola aumenta la biodisponibilidad del hierro en el cuerpo, ayudando a prevenir y tratar la anemia. 

Formas de preparación y dosificación

La acerola puede consumirse de diversas maneras, ya sea fresca, en polvo o en forma de zumo. Las formas más comunes de preparación incluyen:

  • Zumo de acerola: el zumo fresco de acerola es una excelente manera de aprovechar sus propiedades medicinales. Se puede beber una taza al día para fortalecer el sistema inmunitario y disfrutar de sus beneficios antioxidantes. 
  • Suplementos en polvo: el polvo de acerola es una forma concentrada de la fruta y es ideal para quienes buscan un suplemento natural de vitamina C. La dosis habitual es de 1 a 2 gramos al día, disueltos en agua o añadidos a batidos. 
  • Cápsulas o pastillas: la acerola también está disponible en forma de suplementos en cápsulas o pastillas, que proporcionan una dosis precisa de vitamina C. Se recomienda seguir las indicaciones del fabricante o consultar con un profesional de la salud para determinar la dosis adecuada. 
  • Infusión de hojas de acerola: las hojas de acerola también tienen propiedades medicinales y se pueden utilizar en infusión para aliviar inflamaciones o mejorar la digestión. Beber 1 a 2 tazas al día es suficiente. 

Plantas medicinales complementarias

La acerola se puede combinar con otras plantas medicinales para potenciar sus efectos terapéuticos:

  • Equinácea: esta planta es conocida por sus propiedades inmunoestimulantes. Combinada con acerola, puede aumentar la resistencia del cuerpo a infecciones y mejorar la respuesta inmunitaria. 
  • Jengibre: ideal para combatir resfriados y gripe, esta combinación tiene propiedades antiinflamatorias, analgésicas y antivirales. 
  • Ajo: el ajo es excelente para mejorar la salud cardiovascular. Junto con la acerola, puede ser útil para reducir el colesterol y mejorar la circulación sanguínea. 
  • Menta: la menta, con sus propiedades digestivas y refrescantes, complementa bien los efectos de la acerola en el sistema digestivo y respiratorio. 

Efectos secundarios y contraindicaciones

La acerola es generalmente segura para la mayoría de las personas cuando se consume en cantidades moderadas. Sin embargo, existen algunas precauciones a tener en cuenta:

  • Sobredosis de vitamina C: el consumo excesivo de vitamina C puede causar efectos secundarios como malestar estomacal, diarrea y cálculos renales en personas susceptibles. 
  • Personas con trastornos renales: aquellas personas con enfermedades renales deben tener cuidado con el consumo de grandes cantidades de vitamina C, ya que puede contribuir a la formación de cálculos renales. 
  • Alergias: aunque es raro, algunas personas pueden ser alérgicas a la acerola. En caso de reacciones alérgicas, se debe interrumpir el consumo y consultar a un médico. 
  • Embarazo y la lactancia: se recomienda consultar a un profesional de la salud antes de tomar suplementos concentrados de acerola. 

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