Autora: Ana Muñoz

El ajo (Allium sativum) es una planta comúnmente utilizada tanto en la cocina como en la medicina tradicional debido a sus potentes propiedades terapéuticas. Su alto contenido en compuestos bioactivos le otorga beneficios para la salud cardiovascular, el sistema inmunitario y diversas afecciones inflamatorias. Su sabor y aroma característicos provienen de sus compuestos sulfurados, como la alicina, que también son responsables de muchas de sus propiedades medicinales.

Principales propiedades

Las principales propiedades terapéuticas del ajo incluyen:

  • Propiedades antioxidantes: protege las células del cuerpo del daño causado por los radicales libres. 
  • Efectos antiinflamatorios: ayuda a reducir la inflamación y aliviar afecciones inflamatorias. 
  • Propiedades antibacterianas y antivirales: el ajo es conocido por su capacidad para combatir infecciones, tanto bacterianas como virales. 
  • Beneficios cardiovasculares: ayuda a reducir los niveles de colesterol, la hipertensión y a mejorar la circulación sanguínea. 

Composición química y mecanismos de acción

El ajo contiene varios compuestos bioactivos que son responsables de sus propiedades medicinales. Los más destacados son:

  • Alicina: este compuesto azufrado es el principal responsable de los efectos terapéuticos del ajo. Tiene potentes propiedades antioxidantes, antibacterianas, antivirales y antiinflamatorias. La alicina también es conocida por su capacidad para reducir el colesterol LDL (llamado también colesterol malo) y mejorar la circulación sanguínea. 
  • Sulfóxidos: como el ajoeno y el diallil disulfuro, que tienen efectos anticoagulantes y ayudan a prevenir enfermedades cardiovasculares. 
  • Fructanos: son carbohidratos que tienen propiedades prebióticas, lo que significa que ayudan a mejorar la salud intestinal al favorecer el crecimiento de bacterias beneficiosas. 
  • Vitaminas y minerales: el ajo es rico en vitaminas como la vitamina C, vitamina B6 y vitamina A, así como minerales esenciales como el calcio, magnesio, potasio y selenio. 
  • Compuestos fenólicos: actúan como antioxidantes que protegen las células de los daños ocasionados por los radicales libres.

Mecanismos de acción: la alicina es la clave de muchos de los efectos beneficiosos del ajo. Esta sustancia se activa cuando los dientes de ajo se machacan o se cortan. La alicina tiene la capacidad de reducir la inflamación y combatir infecciones, al mismo tiempo que mejora la circulación sanguínea, favorece la salud cardiovascular y modula el sistema inmuitario.

Usos terapéuticos

El ajo se ha utilizado por siglos debido a sus beneficios en diversas áreas de la salud. Entre sus usos terapéuticos más destacados se encuentran:

  • Mejora de la salud cardiovascular: el ajo ha demostrado ser eficaz para reducir los niveles de colesterol LDL (malo), aumentar el colesterol HDL (bueno) y disminuir la presión arterial, lo que ayuda a prevenir enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares. 
  • Antiinflamatorio: el ajo tiene propiedades antiinflamatorias que pueden ser útiles en el tratamiento de enfermedades como la artritis, la gota y otras afecciones inflamatorias. 
  • Propiedades antimicrobianas: es un potente antimicrobiano que combate infecciones bacterianas, virales y fúngicas. Se utiliza comúnmente para tratar infecciones respiratorias, como resfriados y gripes. 
  • Apoyo al sistema inmunitario: refuerza las defensas del cuerpo al estimular la actividad de los glóbulos blancos y mejorar la respuesta inmunitaria frente a infecciones. 
  • Mejora de la salud digestiva: el ajo ayuda a regular el sistema digestivo, actuando como un prebiótico que fomenta el crecimiento de bacterias beneficiosas en los intestinos. 
  • Propiedades antioxidantes: ayuda a proteger las células del daño celular causado por los radicales libres, lo que puede prevenir el envejecimiento prematuro y reducir el riesgo de enfermedades crónicas como el cáncer. 

Formas de preparación y dosificación

El ajo se puede consumir de diversas formas, dependiendo de la preferencia personal y de la condición a tratar. Las formas más comunes de preparación son las siguientes:

  • Ajo crudo: el consumo de ajo crudo es una de las maneras más efectivas de aprovechar sus propiedades medicinales, ya que la alicina se activa solo cuando el ajo se corta o machaca. Se recomienda consumir 1 a 2 dientes de ajo crudo al día para aprovechar sus beneficios cardiovasculares, antibacterianos y antioxidantes. 
  • Ajo en polvo: el ajo en polvo es una forma más práctica de incorporarlo a la dieta. Su dosificación varía según el producto, pero generalmente se recomienda entre media y una cucharadita al día. 
  • Aceite de ajo: el aceite de ajo es útil para aplicaciones tópicas y como suplemento. Puede usarse para aliviar dolores musculares y articulares o como complemento alimenticio. 
  • Suplementos de ajo: el ajo también está disponible en cápsulas o tabletas que contienen concentrados de ajo. La dosis típica es de 600 a 1200 mg de ajo en polvo al día, dependiendo de la concentración. 
  • Infusión de ajo: una infusión de ajo puede ser útil para tratar resfriados o infecciones respiratorias. Se puede preparar hirviendo 2 a 3 dientes de ajo en agua y beber 1 o 2 tazas al día. 

Plantas medicinales complementarias

El ajo se puede combinar con otras plantas medicinales para potenciar sus efectos terapéuticos:

  • Jengibre: el jengibre y el ajo son una excelente combinación para tratar resfriados, gripes y problemas digestivos. Ambos tienen propiedades antiinflamatorias y antimicrobianas. 
  • Cúrcuma: combinada con ajo, la cúrcuma refuerza las propiedades antiinflamatorias, especialmente útil en el tratamiento de enfermedades inflamatorias crónicas como la artritis. 
  • Cebolla: la cebolla comparte muchas de las propiedades del ajo y su combinación es especialmente beneficiosa para fortalecer el sistema inmunitario y mejorar la salud respiratoria. 
  • Limón: el limón y el ajo combinados pueden ser útiles para desintoxicar el cuerpo y mejorar la digestión. 

Efectos secundarios y contraindicaciones

El ajo es generalmente seguro para la mayoría de las personas, pero como con cualquier planta medicinal, se deben tener en cuenta algunos efectos secundarios y precauciones:

  • Mal aliento y problemas digestivos: el consumo excesivo de ajo puede causar mal aliento, indigestión, ardor de estómago o flatulencias en algunas personas. 
  • Efectos anticoagulantes: el ajo tiene efectos anticoagulantes, por lo que se debe tener precaución si se está tomando medicación anticoagulante, como la warfarina, ya que puede aumentar el riesgo de sangrado. 
  • Alergias: en algunas personas, el ajo puede causar reacciones alérgicas leves, como erupciones en la piel o dificultad para respirar. En casos graves, se debe interrumpir el consumo y buscar atención médica. 
  • Embarazo y lactancia: aunque el ajo es generalmente seguro, las mujeres embarazadas o en período de lactancia deben consultar con un médico antes de tomar suplementos de ajo en altas dosis. 
  • Interacciones con medicamentos: el ajo puede interactuar con ciertos medicamentos, como los anticoagulantes, los medicamentos para la presión arterial y los medicamentos para la diabetes, por lo que es importante consultar a un médico si se toman estos fármacos.

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