Autora: Ana Muñoz

La alfalfa (Medicago sativa) es una planta herbácea perenne que puede alcanzar entre 30 y 90 cm de altura y pertenece a la familia de las leguminosas. Se cultiva principalmente por su alto contenido en proteínas y nutrientes, que la convierten en un alimento ideal para el ganado. En la fitoterapia, la alfalfa se utiliza por su capacidad para mejorar la salud en general y tratar diversas dolencias.

Principales propiedades

Las propiedades terapéuticas más destacadas de la alfalfa incluyen:

  • Alto contenido nutricional: la alfalfa es rica en vitaminas A, C, D, E, y K, así como en minerales como el calcio, hierro, magnesio, fósforo, y potasio. 
  • Propiedades antioxidantes: la alfalfa tiene compuestos antioxidantes que ayudan a proteger las células del cuerpo contra el daño oxidativo. 
  • Efecto diurético: se ha utilizado como diurético natural para ayudar a eliminar el exceso de líquidos del cuerpo. 
  • Propiedades antiinflamatorias: la alfalfa contiene compuestos que ayudan a reducir la inflamación en el cuerpo, especialmente en casos de artritis y afecciones similares. 

Composición química y mecanismos de acción

La alfalfa contiene una gran variedad de compuestos bioactivos que son responsables de sus efectos terapéuticos. Los principales son los siguientes:

  • Saponinas: las saponinas presentes en la alfalfa tienen propiedades antioxidantes y ayudan a reducir los niveles de colesterol en la sangre. 
  • Flavonoides: compuestos como la quercetina y el kaempferol poseen propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, ayudando a proteger el cuerpo contra enfermedades crónicas. 
  • Vitaminas: la alfalfa es especialmente rica en vitamina K, que es esencial para la coagulación sanguínea y la salud ósea, y en vitaminas del grupo B, que son importantes para el metabolismo energético. 
  • Minerales: es una fuente excelente de calcio, magnesio y hierro, que son esenciales para el funcionamiento del sistema óseo, muscular y sanguíneo. 
  • Ácidos grasos: contiene ácidos grasos esenciales, como el ácido linoleico, que contribuyen a la salud cardiovascular y la regulación de la inflamación.

Mecanismos de acción: las saponinas ayudan a reducir la absorción de colesterol, lo que contribuye a mantener niveles saludables de colesterol en la sangre. Los flavonoides y los antioxidantes protegen las células de los daños causados por los radicales libres, mientras que las propiedades diuréticas de la alfalfa ayudan al cuerpo a eliminar toxinas y líquidos excedentes.

Usos terapéuticos

La alfalfa es conocida por su amplia gama de usos terapéuticos. Sus beneficios más destacados incluyen:

  • Mejora de la digestión: la alfalfa se utiliza para tratar problemas digestivos como la indigestión y la acidez estomacal. Su contenido en fibra promueve la salud intestinal y ayuda a regular el tránsito intestinal. 
  • Reducción del colesterol: las saponinas presentes en la alfalfa ayudan a reducir los niveles de colesterol LDL (colesterol malo) y aumentan el colesterol HDL (colesterol bueno), lo que favorece la salud cardiovascular. 
  • Propiedades diuréticas: es conocida por sus efectos diurético; ayuda al cuerpo a eliminar el exceso de líquidos y reducir la hinchazón. 
  • Tratamiento de la artritis: gracias a sus propiedades antiinflamatorias, la alfalfa se utiliza para reducir la inflamación y aliviar el dolor en afecciones como la artritis. 
  • Mejora de la salud ósea: su alto contenido en calcio y vitamina K contribuye a la salud de los huesos, de modo que ayuda a prevenir la osteoporosis y otros trastornos óseos. 
  • Fortalecimiento del sistema inmunitario: el alto contenido en vitamina C y otros antioxidantes de la alfalfa ayuda a fortalecer el sistema inmunitario y mejorar la respuesta del cuerpo a infecciones.

Formas de preparación y dosificación

La alfalfa puede consumirse de diversas maneras, dependiendo de los efectos terapéuticos que se busquen:

  • Infusión de alfalfa: las hojas secas de alfalfa se pueden preparar en infusión en agua caliente durante unos 5 a 10 minutos. Se recomienda tomar 1 o 2 tazas al día para obtener beneficios digestivos y diuréticos. 
  • Polvo de alfalfa: el polvo de alfalfa es una forma concentrada de la planta que se puede añadir a batidos, zumos o simplemente mezclar con agua. La dosis recomendada suele ser de 1 a 2 cucharaditas al día. 
  • Suplementos de alfalfa: los suplementos en cápsulas o tabletas son una opción cómoda para aquellos que desean obtener los beneficios de la alfalfa sin tener que preparar infusiones o polvos. La dosis habitual es de 500 mg a 1 g al día. 
  • Zumo de alfalfa: el zumo fresco de alfalfa es otra forma de aprovechar sus beneficios, aunque puede ser difícil de encontrar en tiendas. La dosis recomendada es de aproximadamente 30-60 ml al día. 

Plantas medicinales complementarias

La alfalfa puede combinarse con otras plantas medicinales para mejorar sus efectos terapéuticos:

  • Ortiga: la combinación de alfalfa y ortiga es útil para tratar la artritis, ya que ambas tienen propiedades antiinflamatorias. También se puede utilizar para mejorar la salud capilar y combatir la caída del cabello. 
  • Diente de león: el diente de león y la alfalfa se utilizan conjuntamente para promover la función hepática y renal, aprovechando las propiedades depurativas y diuréticas de ambas plantas. 
  • Cúrcuma: la cúrcuma y la alfalfa tienen propiedades antiinflamatorias complementarias, lo que las convierte en una excelente opción para aliviar el dolor en casos de artritis y otras enfermedades inflamatorias. 
  • Ajo: el ajo y la alfalfa pueden ser combinados para mejorar la salud cardiovascular, ya que ambos ayudan a reducir el colesterol y la presión arterial. 

Efectos secundarios y contraindicaciones

La alfalfa es generalmente segura cuando se utiliza adecuadamente, pero es importante tener en cuenta algunas precauciones y posibles efectos secundarios:

  • Reacciones alérgicas: algunas personas pueden ser alérgicas a la alfalfa, especialmente aquellos con alergias a otras plantas de la familia de las leguminosas. 
  • Embarazo y lactancia: aunque no se han documentado efectos adversos graves, las mujeres embarazadas o en período de lactancia deben consultar a su médico antes de tomar suplementos de alfalfa, ya que no se dispone de suficiente información sobre su seguridad en estas etapas. 
  • Lupus eritematoso sistémico: las personas con lupus deben evitar el consumo de alfalfa debido a que contiene compuestos que podrían desencadenar brotes de esta enfermedad autoinmune. 
  • Interacciones con medicamentos: la alfalfa puede interferir con medicamentos anticoagulantes debido a su contenido en vitamina K, que afecta la coagulación sanguínea. Se debe tener precaución al combinarla con medicamentos para la coagulación o anticoagulantes.

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