Autora: Ana Muñoz

La Ashwagandha (Withania somnifera) es una planta adaptógena que se ha utilizado durante miles de años en la medicina tradicional india, particularmente en la ayurveda. Es conocida por sus efectos rejuvenecedores, antiestrés y revitalizantes, lo que la convierte en un remedio popular para mejorar la salud general y el bienestar.

Principales propiedades

La ashwagandha es un arbusto que crece principalmente en las regiones secas de India, el norte de África y algunas áreas del Medio Oriente. Su nombre, que significa "olor a caballo" en sánscrito, hace referencia tanto al aroma de sus raíces como a la fuerza y vitalidad que se asocian con su consumo. Ayuda a reducir el estrés, mejora la vitalidad, favorece el sistema inmunitario y contribuye a la salud general del cuerpo. Sus propiedades principales son las siguientes:

  • Adaptógena: la ashwagandha ayuda al cuerpo a adaptarse al estrés físico, mental y emocional al regular las funciones del sistema nervioso y hormonal. 
  • Antiinflamatoria: tiene propiedades antiinflamatorias que ayudan a reducir la inflamación en el cuerpo, lo que la convierte en un aliado para afecciones como la artritis. 
  • Antioxidante: protege las células del daño oxidativo, lo que ayuda a reducir el envejecimiento prematuro y favorecer la regeneración celular. 
  • Antiestresante y ansiolítica: reduce los niveles de cortisol, la hormona del estrés, lo que mejora el estado de ánimo y reduce los síntomas de ansiedad y depresión. 
  • Inmunoestimulante: fortalece el sistema inmunitario al, ayudar al cuerpo a defenderse contra infecciones y enfermedades. 
  • Energizante y revitalizante: mejora la energía, la vitalidad y la resistencia física y mental. 

Composición química y mecanismos de acción

La ashwagandha contiene varios compuestos bioactivos responsables de sus efectos terapéuticos:

  • Withanólidos: son lactonas esteroides que poseen propiedades antiinflamatorias, antioxidantes y adaptógenas. Estos compuestos son responsables de los efectos positivos de la ashwagandha en la reducción del estrés y la mejora del rendimiento físico y mental. 
  • Alcaloides: la ashwagandha contiene varios alcaloides, como la withanina, que tienen efectos sedantes y ansiolíticos que ayudan a reducir la ansiedad y favorecen un sueño reparador. 
  • Saponinas: estos compuestos tienen propiedades antioxidantes y antiinflamatorias y pueden ayudar a mejorar la circulación sanguínea y la salud cardiovascular. 
  • Ácidos grasos: la planta contiene ácidos grasos que también poseen propiedades antiinflamatorias y antioxidantes. 
  • Flavonoides: los flavonoides son compuestos con efectos antioxidantes que protegen las células del daño causado por los radicales libres.

Mecanismos de acción: los withanólidos actúan en el sistema endocrino y nervioso central, ayudando a reducir los niveles de cortisol, la principal hormona del estrés. También estimulan la producción de antioxidantes en el cuerpo y mejoran la actividad celular, lo que favorece la regeneración de tejidos y la reducción de la inflamación. Además, la ashwagandha mejora la circulación sanguínea, lo que facilita la entrega de nutrientes a las células y tejidos del cuerpo.

Usos terapéuticos

La ashwagandha es conocida por sus múltiples aplicaciones terapéuticas:

  • Reducción del estrés y la ansiedad: al ser un adaptógeno, la ashwagandha es especialmente útil para personas que se enfrentan a niveles elevados de estrés y ansiedad. Reduce la producción de cortisol, lo que ayuda a aliviar la sensación de tensión y promover la calma. 
  • Mejora de la calidad del sueño: gracias a sus propiedades relajantes y sedantes suaves, la ashwagandha puede ser útil para mejorar la calidad del sueño y tratar el insomnio. 
  • Aumento de la energía y vitalidad: al mejorar la circulación sanguínea y reducir el estrés, la ashwagandha aumenta los niveles de energía y resistencia, lo que favorece la vitalidad física y mental.
  • Soporte para el sistema inmunitario: la ashwagandha tiene propiedades inmunoestimulantes, por lo que es útil para fortalecer el sistema inmunológico y ayudar al cuerpo a defenderse contra infecciones. 
  • Reducción de la inflamación: gracias a sus compuestos antiinflamatorios, la ashwagandha puede ser beneficiosa para personas que padecen enfermedades inflamatorias crónicas como la artritis. 
  • Mejora del rendimiento físico y mental: la ashwagandha ayuda a mejorar la capacidad de concentración, memoria y cognición, a la vez que mejora el rendimiento físico al reducir la fatiga. 
  • Prevención del envejecimiento prematuro: sus propiedades antioxidantes protegen las células del daño oxidativo, lo que puede retrasar los signos de envejecimiento prematuro.

Formas de preparación y dosificación

La ashwagandha se encuentra disponible en varias formas, que incluyen polvo, cápsulas, pastillas y extractos líquidos

  • Polvo de raíz: se puede mezclar con agua, leche o batidos. Una dosis común es de 1 a 2 cucharaditas de polvo (aproximadamente 3 a 6 gramos) al día. 
  • Cápsulas o pastillas: se recomienda tomar entre 300 y 500 mg de extracto estandarizado de ashwagandha dos veces al día, dependiendo de la concentración del producto. 
  • Tintura: se puede tomar de 20 a 30 gotas de la tintura diluida en agua, 2 a 3 veces al día. 
  • Extracto líquido: una dosis común es de 2 a 4 ml de extracto líquido estandarizado al 2-5 % de withanólidos, dos veces al día.

Es importante seguir las indicaciones del fabricante o las recomendaciones de un profesional de la salud para determinar la dosis adecuada según las necesidades personales.

Plantas medicinales complementarias

La ashwagandha se puede combinar con otras plantas medicinales para mejorar sus efectos terapéuticos:

  • Rhodiola: otra planta adaptógena que ayuda a reducir el estrés y la fatiga. Combinada con la ashwagandha, puede potenciar la resistencia al estrés y aumentar los niveles de energía. 
  • Ginseng: el ginseng mejora el rendimiento físico y mental y puede complementar la acción de la ashwagandha en la mejora de la vitalidad y la energía. 
  • Valeriana: si bien la ashwagandha tiene propiedades relajantes, la valeriana puede mejorar aún más la calidad del sueño y reducir la ansiedad. 
  • Maca: la maca es otra planta energizante que, combinada con la ashwagandha, puede potenciar la vitalidad y la resistencia física. 

Efectos secundarios y contraindicaciones

La ashwagandha es generalmente segura cuando se utiliza en las dosis recomendadas, pero pueden surgir efectos secundarios en algunas personas.

  • Efectos secundarios: en algunas personas, la ashwagandha puede causar malestar estomacal, diarrea, náuseas o somnolencia. Estos efectos son más comunes con dosis altas o cuando se toma durante períodos prolongados. 
  • Toxicidad: el uso excesivo de ashwagandha puede causar efectos adversos, como alteraciones en la función tiroidea o problemas digestivos. No se debe exceder la dosis recomendada. 
  • Embarazo y lactancia: no se recomienda el uso de ashwagandha durante el embarazo, ya que puede inducir contracciones uterinas. Tampoco se recomienda durante la lactancia sin la supervisión de un profesional de la salud. 
  • Personas con trastornos autoinmunes: dado que la ashwagandha estimula el sistema inmunitario, las personas con enfermedades autoinmunes, como lupus o artritis reumatoide, deben consultar a un médico antes de usarla. 
  • Interacciones con medicamentos: la ashwagandha puede interactuar con medicamentos sedantes, ansiolíticos, anticoagulantes y aquellos para la tiroides.

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