Autora: Ana Muñoz

El hibisco (Hibiscus sabdariffa) es una planta que pertenece a la familia Malvaceae y se caracteriza por sus grandes flores de color rojo o amarillo, que se utilizan principalmente para la preparación de infusiones. Además de su atractivo visual, el hibisco posee varias propiedades beneficiosas para la salud.

Principales propiedades

El hibisco es una planta medicinal con una amplia gama de beneficios para la salud, especialmente para la salud cardiovascular, la digestión y la hipertensión. Las principales propiedades terapéuticas del hibisco son las siguientes:

  • Antioxidante: el hibisco es rico en compuestos antioxidantes, como flavonoides, antocianinas y ácido ascórbico (vitamina C), que protegen las células del daño oxidativo. 
  • Antiinflamatoria: tiene un efecto antiinflamatorio que ayuda a reducir la inflamación en el cuerpo. 
  • Antihipertensivo: es conocido por su capacidad para reducir la presión arterial, lo que lo hace útil para quienes padecen hipertensión. 
  • Diurético: se utiliza como diurético natural, promoviendo la eliminación de líquidos y toxinas del cuerpo. 
  • Digestiva: tiene un efecto beneficioso sobre la digestión, ayudando a aliviar problemas digestivos como la indigestión o el estreñimiento. 

Composición química y mecanismos de acción

El hibisco contiene una variedad de compuestos bioactivos que contribuyen a sus propiedades terapéuticas. Los más relevantes son:

  • Antocianinas: son pigmentos naturales responsables del color rojo intenso de la flor. Estas sustancias tienen fuertes propiedades antioxidantes, que protegen a las células contra el daño de los radicales libres. 
  • Ácido ascórbico (vitamina C): la vitamina C es un antioxidante esencial que apoya el sistema inmunitario, ayuda en la síntesis de colágeno y protege las células contra el daño oxidativo. 
  • Flavonoides: son compuestos que tienen efectos antioxidantes, antiinflamatorios y vasoprotectores. Ayudan a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares y a mejorar la circulación sanguínea. 
  • Ácido hibisco: este ácido, presente en las flores del hibisco, es conocido por sus propiedades antiinflamatorias y su capacidad para mejorar la salud digestiva. 
  • Fitoquímicos como los polifenoles: los polifenoles tienen propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y cardioprotectoras, lo que mejora la salud cardiovascular.

Mecanismo de acción: los compuestos antioxidantes como las antocianinas y la vitamina C protegen al organismo de los efectos del estrés oxidativo. Esto reduce la inflamación y mejora la circulación sanguínea, contribuyendo a la reducción de la presión arterial. Además, las propiedades diuréticas del hibisco ayudan a eliminar toxinas y a reducir la retención de líquidos.

Usos terapéuticos

El hibisco se utiliza en fitoterapia para tratar diversas afecciones. Sus principales usos terapéuticos son los siguientes:

  • Hipertensión: es ampliamente reconocido por su capacidad para reducir la presión arterial. Su acción vasodilatadora ayuda a relajar los vasos sanguíneos, lo que reduce la presión arterial. Los estudios han demostrado que beber infusión de hibisco regularmente puede ser útil en el tratamiento de la hipertensión leve a moderada. 
  • Problemas digestivos: se utiliza tradicionalmente para tratar problemas digestivos como la indigestión, los cólicos y el estreñimiento. Su acción diurética y su capacidad para aliviar los malestares estomacales lo hacen un buen remedio natural para estos trastornos. 
  • Salud cardiovascular: gracias a sus efectos antioxidantes y antiinflamatorios, el hibisco ayuda a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Protege las arterias, reduce los niveles de colesterol LDL (colesterol malo) y mejora la circulación. 
  • Pérdida de peso: el hibisco también es conocido por sus propiedades diuréticas, lo que puede contribuir a la pérdida de peso y la reducción de la retención de líquidos. Además, algunos estudios sugieren que el hibisco puede ayudar a reducir la absorción de grasas y mejorar la composición corporal. 
  • Propiedades antioxidantes: los antioxidantes presentes en el hibisco ayudan a proteger las células contra el daño causado por los radicales libres, lo que puede reducir el envejecimiento prematuro y el riesgo de enfermedades crónicas. 
  • Propiedades antimicrobianas: también se ha utilizado como remedio natural para combatir infecciones bacterianas y virales, debido a sus propiedades antimicrobianas. 

Formas de preparación y dosificación

El hibisco está disponible en diversas formas y la más común es la infusión de sus flores secas. Algunas formas comunes de preparación y dosificación son:

  • Infusión: la forma más común de consumir hibisco es a través de una infusión. Para preparar una infusión, se deben utilizar 1-2 cucharaditas de flores secas de hibisco por taza de agua caliente. Se deja reposar durante unos 5-10 minutos y luego se filtra. Esta infusión se puede beber de 1 a 3 tazas al día para obtener beneficios para la presión arterial, la digestión y la salud en general. 
  • Cápsulas o pastillas: también existen suplementos en forma de cápsulas o tabletas, que contienen extractos concentrados de hibisco. La dosis habitual es de 500 mg a 1 g al día, dependiendo de la concentración del suplemento. 
  • Zumo de hibisco: algunas personas prefieren consumir el zumo de hibisco, especialmente en las zonas donde se cultiva la planta. Este zumo se puede beber 1-2 vasos al día, aunque es importante consumirlo con moderación debido a su acidez. 
  • Extracto líquido: los extractos líquidos de hibisco se pueden tomar en gotas. La dosis típica es de 10-20 gotas de extracto concentrado, diluidas en agua, 2-3 veces al día. 

Plantas medicinales complementarias

El hibisco se puede combinar con otras plantas medicinales para mejorar sus efectos terapéuticos, especialmente para la hipertensión y la salud digestiva. Algunas combinaciones comunes incluyen:

  • Ajo: el ajo tiene propiedades vasodilatadoras y antioxidantes que complementan las acciones del hibisco en la reducción de la presión arterial y la protección cardiovascular. 
  • Canela: la canela ayuda a regular los niveles de azúcar en sangre y a mejorar la circulación, lo que puede potenciar los efectos cardiovasculares del hibisco. 
  • Jengibre: el jengibre tiene propiedades antiinflamatorias y digestivas que pueden complementar los efectos del hibisco en la mejora de la digestión y la circulación sanguínea. 
  • Menta: la menta tiene propiedades digestivas y relajantes que pueden combinarse con el hibisco para tratar trastornos digestivos y mejorar la sensación general de bienestar. 

Efectos secundarios y contraindicaciones

El hibisco es generalmente seguro cuando se usa en las dosis recomendadas, pero algunas personas pueden experimentar efectos secundarios:

  • Efectos gastrointestinales: algunas personas pueden experimentar malestar estomacal, diarrea o acidez estomacal cuando consumen grandes cantidades de hibisco. 
  • Bajada excesiva de la presión arterial: aunque el hibisco es útil para reducir la presión arterial, las personas que ya padecen de presión baja o que toman medicamentos antihipertensivos deben tener precaución, ya que el hibisco puede causar una bajada excesiva de la presión arterial. 
  • Interacciones con medicamentos: el hibisco puede interactuar con medicamentos que afectan la presión arterial, los diuréticos o los medicamentos para la diabetes. 
  • Embarazo y lactancia: las mujeres embarazadas o en período de lactancia deben consultar a un profesional de la salud antes de usar hibisco, ya que puede inducir la menstruación o afectar el equilibrio hormonal en algunos casos. 
  • Alergias: en raras ocasiones, algunas personas pueden ser alérgicas al hibisco, lo que puede causar erupciones cutáneas, picazón o dificultad para respirar. Si se experimentan estos síntomas, se debe suspender el uso y consultar a un médico. 

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