Autora: Ana Muñoz

El reishi (Ganoderma lucidum), conocido popularmente como el “hongo de la inmortalidad”, es un hongo medicinal utilizado en la medicina tradicional china y japonesa por sus potentes propiedades terapéuticas. Es un hongo polifásico que crece en troncos de árboles y se caracteriza por su distintiva apariencia, con un sombrero brillante y colorido (a menudo rojizo o marrón) y una superficie estriada.

Principales propiedades

El reishi es un hongo medicinal con propiedades inmunomoduladoras, antiinflamatorias, antioxidantes y adaptogénicas. Se utiliza para fortalecer el sistema inmunitario, reducir la inflamación y favorecer la longevidad. Sus principales propiedades medicinales son las siguientes:

  • Fortalecer el sistema inmuitario: actúa como un inmunomodulador y ayuda a regular y potenciar las defensas del organismo. 
  • Propiedades adaptogénicas: el reishi ayuda al cuerpo a adaptarse al estrés físico y mental. 
  • Antiinflamatorio y antioxidante: reduce la inflamación y protege las células del daño oxidativo, por lo que contribuye a la prevención de enfermedades crónicas. 
  • Apoyo cardiovascular y hepatoprotector: este hongo favorece la salud del corazón y del hígado, contribuyendo así a la detoxificación. 
  • Efectos anticancerígenos: algunos estudios sugieren que el reishi puede inhibir el crecimiento de células tumorales y mejorar la respuesta del sistema inmunitario frente al cáncer. 

Composición química y mecanismos de acción

El reishi contiene diversos compuestos bioactivos responsables de sus beneficios terapéuticos, entre los que destacan los siguientes:

  • Polisacáridos (β-glucanos): estimulan la actividad de las células inmunitarias (macrófagos, linfocitos) y tienen efectos antivirales y antitumorales. 
  • Triterpenoides (ácidos ganodericos): poseen propiedades antiinflamatorias, antioxidantes y pueden modular la respuesta hormonal, contribuyendo a la protección celular. 
  • Esteroides y esteroles: contribuyen a la función inmunitaria y tienen efectos antiinflamatorios. 
  • Peptidoglicanos y otros compuestos menores: colaboran en la actividad inmunomoduladora y antioxidante.

Mecanismo de acción: los polisacáridos estimulan el sistema inmunitario al aumentar la producción y actividad de las células defensoras del organismo, mientras que los triterpenoides reducen la inflamación y protegen contra el daño oxidativo, contribuyendo así a la regulación de procesos celulares y a la inhibición del crecimiento tumoral.

Usos terapéuticos

El reishi se utiliza en diversas aplicaciones terapéuticas, entre las que destacan las siguientes:

  • Fortalecimiento del sistema inmuitario: el reishi ncrementa la actividad de las células inmunitarias, por lo que ayuda a prevenir infecciones y a mejorar la respuesta ante enfermedades.
  • Reducción de la inflamación y estrés oxidativo: sus compuestos antioxidantes y antiinflamatorios protegen las células, lo que puede ayudar en la prevención de enfermedades cardiovasculares, neurodegenerativas y ciertos tipos de cáncer.
  • Propiedades adaptogénicas: el reishi yuda al organismo a adaptarse al estrés físico y emocional, lo que ayuda a aumentar la vitalidad y reducir la fatiga.
  • Apoyo en tratamientos oncológicos: algunos estudios preliminares sugieren que el reishi puede tener efectos anticancerígenos al inhibir la proliferación de células tumorales y mejorar la respuesta inmunitaria, de modo que puede servir como complemento en las terapias convencionales.
  • Salud cardiovascular y hepática: contribuye a la mejora de la circulación y la función hepática, al favorecer la detoxificación y reducir la inflamación en el sistema cardiovascular.
  • Mejora del bienestar general y longevidad: tradicionalmente se ha empleado el reishi para mejorar la salud a largo plazo y la longevidad y proteger el cuepo contra el envejecimiento prematuro.

Formas de preparación y dosificación

El reishi se encuentra disponible en diversas presentaciones, lo que permite adaptarlo a diferentes necesidades:

  • Extracto líquido o tintura: generalmente se utilizan 20-40 gotas diluidas en agua, 2-3 veces al día. Es una forma concentrada que facilita la absorción de sus compuestos activos. 
  • Cápsulas o pastillas: en estos casos suelen tomarse entre 500 mg y 1 g al día, divididos en dos o tres tomas. 
  • Polvo: el polvo de reishi se puede añadir a batidos, zumos o sopas. La dosis habitual es de 1 a 2 gramos diarios, aunque puede variar según la formulación. 
  • Infusión de reishi: para preparar una infusión de reishi se ponen 1-2 gramos de reishi seco en una taza de agua caliente y se deja reposar durante 10-15 minutos. Se pueden tomar 1-2 tazas al día.

Consejo importante: el reishi tiene un sabor amargo, por lo que muchas veces se prefiere en forma de cápsulas, extracto o mezclado en batidos.

Plantas medicinales complementarias

El reishi se puede combinar con otras plantas y hongos medicinales para potenciar sus efectos:

  • Shiitake (Lentinula edodes): ambas especies son hongos con fuertes propiedades inmunomoduladoras y anticancerígenas.
  • Ginseng: esta es una combinación que potencia la energía, la resistencia y el sistema inmunitario
  • Cordyceps: la mezcla de corrdyceps y reishi puede utilizarse para mejorar la vitalidad, la resistencia física y la función pulmonar.
  • Astrágalo: esta mezcla combina las propiedades inmunoestimulantes y antioxidantes de ambos, lo que favorece la defensa del organismo.

Efectos secundarios y contraindicaciones

El reishi es generalmente bien tolerado, pero existen algunas consideraciones importantes que se deben tener en cuenta:

  • Efectos secundarios:  en algunas personas, el consumo prolongado o en altas dosis puede causar efectos gastrointestinales leves (náuseas, diarrea). También puede provocar sequedad en la boca o alteraciones en el sueño en algunas personas.
  • Embarazo y lactancia: se recomienda evitar su uso en estos casos a menos que se esté bajo supervisión médica, debido a la falta de estudios concluyentes sobre su seguridad.
  • Trastornos hemorrágicos: el reishi puede tener un efecto anticoagulante, por lo que debe utilizarse con precaución en personas con trastornos de coagulación o que estén tomando anticoagulantes.
  • Interacciones con medicamentos: el reishi puede interactuar con medicamentos inmunosupresores, anticoagulantes o medicamentos para la presión arterial. Es importante consultar a un profesional de la salud antes de combinarlo con otros tratamientos. 

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