Autora: Ana Muñoz

La rhodiola (Rhodiola rosea), también conocida como raíz dorada o raíz de oro, es una planta adaptógena utilizada tradicionalmente en las regiones frías de Eurasia para aumentar la resistencia al estrés y mejorar la energía y la vitalidad. Es una planta perenne que crece en climas fríos y montañosos de Europa y Asia. Se caracteriza por sus raíces alargadas y gruesas, que son la parte utilizada con fines medicinales.

Principales propiedades

La rhodiola (Rhodiola rosea) es una planta medicinal adaptógena muy valorada por su capacidad para mejorar la resistencia al estrés, aumentar la energía y favorecer la función cognitiva. Sus compuestos activos, como los rosavinas y la salidrosida, actúan modulando el sistema nervioso y fortaleciendo el sistema inmuitario, lo que la convierte en un suplemento ideal para combatir la fatiga y mejorar el estado de ánimo. Sus principales propiedades medicinales son las siguientes:

  • Adaptógena: la rhodiola ayuda al organismo a adaptarse al estrés físico y mental, reduce la fatiga y mejora la resistencia. 
  • Energizante y estimulante: aumenta los niveles de energía, favorece la concentración y mejora el rendimiento físico. 
  • Antidepresiva y ansiolítica: contribuye a mejorar el estado de ánimo y a reducir los síntomas de la ansiedad. 
  • Antioxidante: protege las células del daño oxidativo y reduce el envejecimiento prematuro. 
  • Neuroprotectora: la rhodiola ayuda a mantener la función cognitiva y protege contra el deterioro neuronal. 
  • Mejora del sistema inmunitario: esta planta también puede estimular la respuesta inmunitaria y favorecer la salud general. 

Composición química y mecanismos de acción

La rhodiola contiene varios compuestos bioactivos que contribuyen a sus efectos terapéuticos. Los más relevantes son los siguientes:

  • Rosavinas (rosavina, rosin y rosarin): son glucósidos únicos de la rhodiola que se han asociado con sus propiedades adaptogénicas y energizantes. 
  • Salidrosida: es otro compuesto importante que potencia el efecto antiestrés y neuroprotector. 
  • Flavonoides y fenoles: actúan como antioxidantes y protegen a las células contra el daño de los radicales libres. 
  • Ácidos fenólicos: estos compuestos contribuyen a la acción antiinflamatoria y antioxidante de la planta.

Mecanismo de acción: las rosavinas y la salidrosida trabajan en conjunto para modular la respuesta al estrés, al favorecer la liberación equilibrada de neurotransmisores como la serotonina y la dopamina. Esto hace que mejore el estado de ánimo, disminuya la fatiga y aumente la capacidad de adaptación del organismo ante situaciones estresantes. Además, sus propiedades antioxidantes protegen las células, especialmente las neuronas, de los daños oxidativos.

Usos terapéuticos

La rhodiola se utiliza en varios contextos terapéuticos, destacándose principalmente en los siguientes casos:

  • Reducción del estrés y la ansiedad: la rhodiola favorece la adaptación al estrés al reducir los niveles de fatiga mental y física. al mismo tiempo, ayuda a equilibrar el estado de ánimo y mejora la concentración en situaciones de alta exigencia. 
  • Mejora del rendimiento físico y mental: aumenta la resistencia, la energía y la vitalidad, por lo que es muy popular entre deportistas y personas con altos niveles de actividad. También mejora la función cognitiva y la memoria, de modo que ejerce una acción protectora contra el deterioro relacionado con el estrés y el envejecimiento. 
  • Efectos antidepresivos: la rhodiola contribuye a aliviar síntomas leves de depresión mediante la modulación de los neurotransmisores. 
  • Apoyo al sistema inmunitario: ejerce un efecto estimulante en las defensas del organismo, lo que ayuda a prevenir enfermedades y mejorar la respuesta inmunitaria. 
  • Propiedades antioxidantes y neuroprotectoras: la rhodiola protege las células del daño oxidativo, lo que puede tener beneficios a largo plazo en la prevención de enfermedades degenerativas. 

Formas de preparación y dosificación

La rhodiola se presenta en diversas formas, adaptándose a diferentes preferencias y necesidades terapéuticas:

  • Extracto líquido o tintura: se toma en forma de gotas diluidas en agua, generalmente entre 20 y 40 gotas 2-3 veces al día, según las indicaciones del fabricante. 
  • Cápsulas o pastillas: la dosis diaria recomendada cuando se toma en forma de suplementos oscila entre 200 y 600 mg de extracto estandarizado, dividida en dos o tres tomas. 
  • Polvo: el polvo de rhodiola se puede añadir a batidos, zumos o alimentos y la dosis recomendada es de 1-2 gramos diarios. 
  • Infusión: aunque es menos común debido a su sabor amargo, se puede preparar una infusión utilizando 1-2 gramos de raíz seca por taza de agua caliente, dejando reposar 10 minutos. Se recomienda tomar 1-2 tazas al día. 

Plantas medicinales complementarias

La rhodiola se puede combinar con otras plantas para potenciar sus efectos adaptogénicos y energizantes. Algunas combinaciones efectivas son las siguientes:

  • Ginseng: ambas son plantas adaptógenas que mejoran la resistencia al estrés y el rendimiento físico y mental. 
  • Ashwagandha: esta combinación puede potenciar la capacidad del organismo para combatir el estrés y mejorar la vitalidad general. 
  • Schisandra (Schisandra chinensis): con propiedades hepatoprotectoras y antioxidantes, la schisandra complementa la acción adaptogénica de la rhodiola y aumenta los niveles de energía. 
  • Gotu Kola (Centella asiatica): esta mezcla puede favorecer la función cognitiva y la circulación, lo que ofrece beneficios adicionales para la salud mental y cerebral. 

Efectos secundarios y contraindicaciones

La rhodiola es generalmente segura, pero es importante tener en cuenta algunas consideraciones:

  • Efectos secundarios: en algunas personas, la rhodiola puede causar irritabilidad, insomnio, sequedad bucal o mareos, especialmente en dosis elevadas. También puede provocar nerviosismo o un aumento leve de la presión arterial en individuos sensibles.
  • Embarazo y lactancia: no se recomienda su uso durante el embarazo y la lactancia debido a la falta de estudios concluyentes sobre su seguridad.
  • Trastorno bipolar: algunas fuentes sugieren precaución en personas con trastorno bipolar, ya que la actividad estimulante de la rhodiola podría desencadenar episodios maníacos.
  • Interacciones con medicamentos: la rhodiola puede interactuar con medicamentos para la depresión, la ansiedad o aquellos que afectan el sistema nervioso central. Las personas que toman medicamentos para la presión arterial o anticoagulantes deben consultar a un médico antes de iniciar su uso. 

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