Autora: Ana Muñoz

La salvia (Salvia officinalis) es una planta perenne perteneciente a la familia Lamiaceae muy valorada en la medicina tradicional y la cocina. Alcanza entre 50 y 100 cm de altura. Posee hojas grisáceas o verde oscuro, rugosas y con bordes dentados y produce flores de color púrpura o azul en racimos. Conocida por su aroma intenso y propiedades terapéuticas, la salvia se utiliza para favorecer la salud digestiva, mejorar el funcionamiento cognitivo y como agente antimicrobiano y antiinflamatorio. 

Principales propiedades

La salvia es una planta medicinal tradicionalmente utilizada para mejorar la digestión, favorecer la salud bucal, estimular el funcionamiento cognitivo y proporcionar propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. Sus propiedades medicinales principales son las siguientes:

  • Digestiva: estimula la producción de enzimas y mejora la digestión, por lo que sirve para aliviar la indigestión y los espasmos gastrointestinales.
  • Antiinflamatoria y antioxidante: gracias a sus compuestos fenólicos y flavonoides, la salvia protege las células del daño oxidativo y reduce la inflamación.
  • Antimicrobiana: por sus propiedades para combatir bacterias y hongos, se utiliza la salud bucal y cutánea.
  • Mejora cognitiva: la salvia se asocia con la mejora de la memoria y la concentración.
  • Astringente: sus propiedades astringentes ayudan a fortalecer las mucosas y a controlar la sudoración excesiva en algunos casos. 

Composición química y mecanismos de acción

Entre los compuestos principales que le dan a la salvia sus propiedades se encuentran los siguientes:

  • Ácido rosmarínico: es un potente antioxidante y antiinflamatorio.
  • Flavonoides: como la luteolina y la apigenina, que ayudan a reducir el estrés oxidativo y la inflamación.
  • Aceites esenciales: contienen componentes como el cineol, borneol y α-pinene, responsables de su aroma característico y de sus propiedades antimicrobianas y estimulantes.
  • Taninos: contribuyen a la acción astringente: protegen las mucosas y ayudan en la cicatrización de heridas.

Mecanismo de acción: los compuestos antioxidantes neutralizan los radicales libres y reducen la inflamación, mientras que los aceites esenciales actúan contra microorganismos patógenos y estimulan la producción de enzimas digestivas. Los taninos ayudan a contraer los tejidos, lo que favorece la cicatrización y protege las mucosas.

Usos terapéuticos

La salvia se emplea en diversas áreas de la salud, entre las que destacan las siguientes:

  • Digestión: se utiliza para aliviar la indigestión, los espasmos estomacales y las flatulencias. Además. favorece la secreción de enzimas digestivas. 
  • Salud bucal: la salvia se utiliza en enjuagues bucales para combatir la gingivitis y otros problemas bucales gracias a sus propiedades antimicrobianas y astringentes. 
  • Funcionamiento cognitivo: mejora la memoria y la concentración; se ha investigado el uso de salvia en el tratamiento del deterioro cognitivo leve. 
  • Propiedades antiinflamatorias y antioxidantes: protege contra el daño celular y la inflamación, por lo que contribuye a la prevención de enfermedades crónicas. 
  • Cuidado de la piel: la salvia se usa tópicamente en el tratamiento de heridas, dermatitis y afecciones cutáneas, gracias a su acción antimicrobiana y astringente. 
  • Control de la sudoración: en algunos casos, se ha utilizado también para reducir la hiperhidrosis, gracias a su efecto astringente. 

Formas de preparación y dosificación

  • Infusión: para preparar una infusión, utilizar 1-2 cucharaditas de hojas secas de salvia por taza de agua caliente, dejar reposar 5-10 minutos y colar. La dosis recomendada es de 1-3 tazas al día, especialmente para favorecer la digestión o mejorar la salud bucal. 
  • Tintura o extracto líquido: se usan aproximadamente 15-30 gotas diluidas en un vaso de agua, 2-3 veces al día. La tintura o el extracto se usa para conseguir un efecto más concentrado. 
  • Cápsulas o comprimidos: la dosis de los suplementos estandarizados en forma de comprimidos o cápsulas suele oscilar entre 500 mg y 1000 mg diarios, divididos en dos o tres dosis. 
  • Aceite esencial: para uso tópico, diluir 1-2 gotas en 1 cucharada de aceite portador (por ejemplo, aceite de almendras, coco o jojoba) y aplicar en la piel o en las sienes para aliviar dolores de cabeza y estimular la circulación. 

Plantas medicinales complementarias

La salvia se puede combinar con otras plantas para potenciar sus efectos:

  • Romero: ambos tienen propiedades antioxidantes y estimulantes de la circulación, ideales para mejorar el funcionamiento cognitivo y digestivo.
  • Menta: la menta potencia los efectos digestivos y refrescantes, por lo que resulta útil en el tratamiento de problemas gastrointestinales.
  • Manzanilla: esta combinación es excelente para aliviar trastornos digestivos y favorecer la relajación, especialmente en casos de estrés.
  • Eucalipto: juntas, estas dos plantas, potencian los efectos antimicrobianos y benefician la salud bucal y respiratoria. 

Efectos secundarios y contraindicaciones

  • Efectos secundarios: el uso excesivo de salvia, especialmente en forma de aceite esencial no diluido, puede causar irritación en la piel o malestar gastrointestinal. Algunas personas pueden experimentar reacciones alérgicas, aunque son poco comunes.
  • Embarazo y lactancia: se recomienda evitar el uso de aceites esenciales de salvia en altas concentraciones durante el embarazo debido a posibles efectos uterotónicos.
  • Personas con hipertensión: en dosis elevadas, la salvia puede tener efectos estimulantes, por lo que se debe usar con precaución.
  • Interacción con medicamentos: la salvia uede potenciar los efectos de medicamentos anticoagulantes y aquellos que actúan sobre el sistema nervioso central. Consultar con un médico si se toman medicamentos de forma regular. 

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