Autora: Ana Muñoz

Cuando la ansiedad persiste a lo largo del tiempo, puede acabar produciendo diversas enfermedades físicas. En estos casos, los tratamientos médicos, dirigidos exclusivamente a tratar el cuerpo, suelen servir de muy poco. Para lograr una verdadera curación, es imprescindible tratar también la ansiedad. Por este motivo, es muy importante saber si tus problemas médicos están siendo causados (o agravados) por algún problema de ansiedad.

Las personas con trastornos de ansiedad tienen una mayor probabilidad de padecer diversas enfermedades médicas crónicas. Además, sus síntomas suelen ser más severos y su probabilidad de morir a causa de dichas enfermedades es mayor.

¿Por qué la ansiedad puede provocar enfermedades?

La ansiedad está acompañada de una reacción fisiológica (de estrés) que prepara el cuerpo para la lucha o la huída, al considerar que estamos en peligro. Es decir, la persona ansiosa percibe que hay algo que la amenaza (está preocupada por algo que cree que podría suceder y  que considera muy malo o terrible) y su cuerpo se prepara para afrontar dicho peligro: la frecuencia cardiaca y respiratoria aumenta, los músculos se tensan, el flujo sanguíneo disminuye en el aparato digestivo para poder aumentar en el cerebro y los músculos. Se produce una inhibición de la digestión y del sistema inmunitario.

Se produce también una liberación de las hormonas del estrés, como el cortisol. Estas hormonas aumentan el nivel de glucosa (azúcar) en sangre, así como el de triglicéridos, para que el cuerpo tenga más energía para luchar. No obstante, estas hormonas pueden provocar también otras reacciones, como mareo, boca seca, problemas para tragar, dolor de cabeza y musculares, irritabilidad, problemas para concentrarse, náuseas, sudoración, temblores…

Cuando esta reacción se mantiene de manera crónica, no es de extrañar que puedan aparecer numerosas enfermedades físicas.

Los trastornos de ansiedad

Trastorno de ansiedad generalizada. Consiste en una preocupación exagerada y constante por diversos temas como puede ser la salud, el dinero, la seguridad personal o familiar y otros aspectos de sus vidas diarias. Suele ir acompañada de dolor muscular, fatiga, dolores de cabeza, náuseas, insomnio y sensación de falta de aire.

Trastorno de ansiedad social. Miedo exagerado e irracional a que otras personas le juzguen de un modo negativo o ser ridiculizado o rechazado por otros.

Fobias. Una fobia es un miedo irracional y exagerado a cosas o situaciones específicas, como arañas, espacios cerrados, perros, etc.

Trastorno de estrés postraumático. Consiste en revivir un acontecimiento traumático de un modo muy intenso, con recuerdos muy vívidos y desagradables y pesadillas. Otros síntomas son los problemas para dormir, estallidos agresivos, problemas para concentrarse, retirada emocional, sobresaltos.

Trastorno de pánico. Episodios recurrentes de pánico intenso, con aceleración del corazón, sudoración, mareo, debilidad…

Trastorno obsesivo-compulsivo. Pensamientos obsesivos (como un miedo irracional a contaminarse al tocar algo) acompañados de acciones compulsivas que se realizan como un modo de aliviar los pensamientos obsesivos (como lavarse las manos de un modo repetitivo).

A menudo, estos trastornos acaban provocando enfermedades físicas. En estos casos, además de acudir a un médico es imprescindible acudir a un psicólogo para tratar el trastorno de ansiedad.