Autora: Ana Muñoz

El siguiente artículo está basado en el libro The art and science of rational eating, escrito por los psicólogos Ellis, Abrams y Dengeligi, y que expone la aplicación de la Terapia Racional Emotiva para combatir la obesidad.

Definir la obesidad no es fácil, ya que dicha definición suele estar basada en juicios arbitrarios establecidos por la sociedad y ha variado mucho a lo largo del tiempo o en diferentes culturas. La tablas basadas en el peso en función de la edad, sexo y estatura son las más utilizadas. Sin embargo, el peso de una persona con respecto a otra de su misma edad, estatura y sexo, no sólo varía en función de la cantidad de grasa, sino también según la cantidad de masa ósea y muscular. Una persona que haga levantamiento de pesas, por ejemplo, ganará peso rápidamente debido a un aumento de su musculatura sin que haya aumentado la cantidad de grasa.

Otras medidas se basan exclusivamente en la cantidad de grasa que tiene una persona. Sin embargo, tampoco existe un acuerdo universal respecto a qué cantidad es la adecuada. Además, los estudios muestran que es más saludable tener unos kilos de más que unos kilos de menos.

Tal vez la mejor definición es la que utilizó un juez del tribunal supremo estadounidense refiriéndose a la justicia: “No puedo definirla pero la reconozco cuando la veo”.

Por qué hay personas obesas

Si consideráramos la obesidad como lo que realmente es, no tendríamos necesidad de hacernos esta pregunta, del mismo modo que no nos preguntamos por qué existe gente baja o gente alta. Si sales a la calle verás multitud de personas de estaturas muy diferentes entre sí. En la sociedad actual probablemente será acertado pensar que todos han estado bien alimentados y que, por tanto, las diferencias en estatura se deben, básicamente a la herencia genética. Con el peso ocurre lo mismo. Algunas personas son delgadas, puede que incluso demasiado delgadas para su gusto, pero por mucho que lo intenten no puede engordar más que unos pocos kilos que suelen perder con la misma facilidad con la que los ganaron. Otras personas, en cambio, son más obesas que la mayoría. Esto se debe a las diferencias existentes en el metabolismo de cada persona. Las personas obesas tienen un metabolismo más eficaz, siendo capaces de hacer la misma actividad consumiendo menos calorías que las personas delgadas y pudiendo, por tanto, almacenar más grasa en su cuerpo. Se trata de un mecanismo adaptativo de nuestra especie, pues durante las grandes hambrunas que hemos padecido a lo largo de nuestra historia, los únicos capaces de sobrevivir eran precisamente quienes contaban con un metabolismo capaz de sacar partido de la escasez y aprovechar los alimentos al máximo en vez de derrocharlo, como hacen las personas muy delgadas.