Autora: Ana Muñoz

Además de buscar ayuda profesional, que es lo más importante, también puedes hacer lo siguiente:

- Aprende todo lo que puedas sobre tu enfermedad.

- El apoyo de tu familia es importante pero tendrás que entender que no es fácil para ellos. Anímalos a aprender todo lo posible.

- Mantén un patrón de sueño estable. Vete a dormir siempre a la misma hora y levántate a la misma hora. Un patrón inestable puede desencadenar un episodio.

- Mantén un patrón regular de actividad.

- No utilices alcohol ni drogas. Estas sustancias pueden desencadenar un episodio. No trates de controlar tus problemas de sueño y de otro tipo con drogas y alcohol. Busca ayuda profesional.

- Procura evitar la cafeína, el tabaco y otras sustancias que se consumen diariamente en pequeñas dosis. Evita también el uso de medicamentos para resfriados, dolores de cabeza y otros pequeños síntomas. Incluso pequeñas cantidades de estas sustancias pueden interferir con tu sueño, estado de ánimo o medicación y ser la gota que colme el vaso.

- Trata de reducir el estrés en tu vida y trabajo. Mantén un horario fijo y atente a él.

- Los primeros síntomas que indican que se aproxima un episodio son diferentes para cada persona. Aprende cuáles son los tuyos y busca ayuda cuando aparezcan. Los signos más comunes son ligeros cambios en: el estado de ánimo, sueño, energía, autoestima, interés sexual, concentración, disposición para emprender nuevos proyectos, pensamientos de muerte e incluso cambios en la forma de vestir. Presta especial atención a un cambio marcado en el patrón de sueño, ya que este suele ser un indicio habitual de que se acerca un episodio. Pídele a tu familia que vigile la parición de este tipo de signos ya que es posible que tú no te des cuenta.

- Mantén un diario en el que anotes tus sentimientos, actividades, medicación, efectos secundarios, patrón de sueño y acontecimientos vitales importantes. Esto te ayudará a conocer los signos que preceden a un episodio y la influencia de los acontecimientos de tu vida en ellos.

Puede venirte bien utilizar una escala de estado de ánimo que vaya de cero (completamente deprimido) a diez (completamente maníaco). Anotar la medicación que tomas y sus efectos secundarios te ayudará a descubrir, junto con tu médico, cuál es el mejor para ti de todos los fármacos usados en estos casos.

Qué pueden hacer los familiares de una persona bipolar

Infórmate sobre el trastorno bipolar, conoce los signos que preceden uno de sus episodios, anima al paciente a seguir el tratamiento y evitar el uso de alcohol o drogas.

Cuando esté estable haced planes de cómo vas a actuar si aparece otro episodio: impedirle el acceso a tarjetas de crédito, las llaves del coche, etc.

Si sois varios miembros en la familia haced turnos para cuidar del paciente; que no recaiga todo el peso en una misma persona siempre.

Cuando se esté recuperando de un episodio deja que vaya a su ritmo. No esperes demasiado ni demasiado poco. Es decir, no le empujes demasiado ni seas excesivamente protector.

Trátalo con normalidad una vez recuperado, pero vigila la aparición de síntomas. Si aparece una recaída es posible que tú lo notes antes. Habla con él o ella.

Hablad para conocer las diferencias entre un día de buen humor y la hipomanía, y entre un día malo y la depresión. Recuerda que, como cualquier otra persona, tendrá días buenos y días malos que no son parte de la enfermedad.

Busca grupos de apoyo: personas en tu misma situación con quienes compartir tus sentimientos y preocupaciones.

Más información: Qué puedes hacer si tienes un trastorno bipolar