Autora: Ana Muñoz
Las personas con este trastorno tienen una historia de comportamiento antisocial crónico que incluye un patrón de desprecio y violación de los derechos de los demás y una incapacidad para aceptar las normas de la sociedad. También suelen llamarse psicópatas o sociópatas.
La conducta antisocial comienza antes de los 15 años de edad y continúa en la edad adulta; se caracteriza por una falta total de preocupación por los estándares legales o morales de la sociedad, así como una marcada incapacidad para llevarse bien con los demás.
Diagnóstico
Para ser diagnosticado con TAP, la persona debe:
- Tener al menos 18 años.
- Haber mostrado síntomas de trastorno de conducta antes de los 15 años, lo que implica un comportamiento persistente de violación de derechos ajenos y normas sociales.
- El comportamiento antisocial no aparece exclusivamente en el transcurso de una esquizofrenia o un episodio maníaco.
Los individuos con TAP exhiben una variedad de comportamientos antisociales, entre ellos:
1. Violación constante de normas y leyes. Pueden cometer delitos como destrucción de propiedad, acoso, robos o participar en actividades ilegales, aunque no siempre sean detenidos.
2. Deshonestidad y manipulación. Mienten repetidamente con el propósito de obtener beneficios personales (dinero, sexo, poder), usan identidades falsas o engañan a otros con enfermedades fingidas.
3. Impulsividad e incapacidad de planificar. Actúan sin prever consecuencias, lo que provoca cambios repentinos en empleo, relaciones o residencia.
4. Irritabilidad y agresividad. Se involucran en peleas físicas y actos de violencia, incluyendo maltrato a la pareja o a los hijos.
5. Desprecio por la seguridad propia y ajena. Conducen de manera imprudente, se exponen a riesgos innecesarios (por ejemplo, sexo sin protección, abuso de sustancias) y pueden ser negligentes en el cuidado de los hijos.
6. Irresponsabilidad extrema. Presentan problemas laborales, permaneciendo desempleados pese a haber oportunidades o abandonan repetidamente trabajos sin una planificación realista. También muestran irresponsabilidad financiera, no pagan deudas ni cubren las necesidades básicas de las personas que dependen de ellos.
7. Falta de remordimiento o empatía. Justifican o minimizan el daño causado a otros, culpando a las víctimas por su sufrimiento con frases como "se lo merecía" o "la vida es dura". No sienten culpa ni buscan reparar el daño ocasionado.
Características asociadas al trastorno antisocial de la personalidad
Las personas con trastorno antisocial de la personalidad suelen carecer de empatía, mostrando actitudes crueles, cínicas y despectivas hacia los sentimientos y derechos de los demás. A menudo tienen una autoestima inflada, lo que los hace arrogantes y convencidos de que ciertas tareas o responsabilidades están por debajo de ellos. Tienden a ser obstinados, excesivamente seguros de sí mismos y engreídos.
Un rasgo distintivo es su encanto superficial y artificial, caracterizado por una habilidad verbal fluida y persuasiva: usan términos técnicos o jergas para impresionar a quienes no están familiarizados con ciertos temas. Estas características, junto con la falta de empatía y la autoimagen grandiosa, son comunes en la psicopatía y pueden predecir una mayor reincidencia criminal, especialmente en entornos penitenciarios o forenses.
Problemas en las relaciones interpersonales
- Son irresponsables y explotadores en sus relaciones, incluidas las románticas y sexuales.
- Suelen tener múltiples parejas sexuales, sin mantener relaciones monógamas estables.
- En el ámbito familiar, su negligencia como padres se refleja en la falta de cuidados básicos hacia sus hijos, dejándolos sin supervisión o dependiendo de terceros.
- También pueden malgastar el dinero necesario para el hogar.
Impacto social y consecuencias
- Pueden ser expulsados de las fuerzas armadas, volverse económicamente dependientes o terminar en la indigencia.
- Muchos pasan años en prisión debido a su comportamiento delictivo y antisocial.
- Existe un mayor riesgo de muerte prematura en comparación con la población general, debido a suicidios, homicidios o accidentes violentos.
Comorbilidad y factores de riesgo
- Pueden experimentar disforia, estrés, baja tolerancia al aburrimiento y depresión.
- Es frecuente la presencia de trastornos de ansiedad, trastornos depresivos, adicciones, juego patológico y trastornos del control de impulsos.
- Suelen compartir características con otros trastornos de la personalidad, especialmente el límite, histriónico y narcisista.
- Factores como abuso infantil, negligencia parental, crianza inestable o disciplina inconsistente incrementan la probabilidad de que un trastorno de conducta evolucione en un trastorno antisocial de la personalidad.
En resumen, el TAP no solo implica comportamientos delictivos y manipuladores, sino que también conlleva problemas emocionales, inestabilidad en las relaciones y una alta propensión a riesgos y consecuencias graves en la vida de quienes lo padecen.
La mente del psicópata
Estas personas piensan de un modo lineal, su percepción del mundo es personal, no interpersonal, no pueden adoptar el punto de vista de otras personas al mismo tiempo que el propio y son incapaces de asumir el rol del otro. Solo tienen en cuenta las reacciones de los demás después de tratar de satisfacer sus propios deseos.
Los psicópatas no tienen sentido social. Solo piensan en términos de su propio interés y sus elecciones están destinadas a obtener satisfacciones inmediatas o evitar castigos inmediatos sin tener en cuenta a otros. Hacen lo que les gusta y desean en cada momento, sin importar si eso perjudica a los demás.
Las personas con trastorno antisocial de la personalidad suelen tener una serie de creencias y actitudes que guían su conducta. Entre ellas se encuentran las siguientes (Beck, 1992)
1. Justificación: "mis acciones se justifican porque quiero algo o quiero evitar algo".
2. Todo lo que se piensa es verdad: "mis pensamientos y sentimientos son totalmente exactos, simplemente porque se me han ocurrido".
3. Infalibilidad personal: "siempre elijo bien".
4. Lo que se siente es lo real: "sé que tengo razón porque siento que está bien lo que hice".
5. Impotencia de los otros: "lo que piensen los otros no tiene por qué pesar en mis decisiones, a menos que controlen las consecuencias inmediatas para mí".
6. Consecuencias de bajo impacto: "no habrá consecuencias indeseables o no me importarán".
Los psicópatas suelen mantener creencias interesadas, que subrayan las satisfacciones inmediatas y personales y restan importancia a las consecuencias futuras. Dado que la conducta de estas personas suele enfurecer o hacer daño a los demás, a menudo les dan consejos para que traten de cambiar, pero ellos descartan tal información como irrelevante y nunca piden consejo a otras personas. Lo único que les importa es el presente y no tienen perspectivas de futuro ni les importa lo que sucederá mañana o las consecuencias futuras de su conducta, de manera que no se ven afectados por la amenaza de un castigo futuro.
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