Autora: Ana Muñoz

1. Plantea tus objetivos

Para asegurarte de que tu exposición es efectiva, el primer paso es tener claro cuál es tu objetivo. Por tanto, pregúntate: ¿por qué y para qué voy a dar esta charla? ¿Que pretendo que la audiencia saque de esto?

2. Conoce tu audiencia

¿Qué público te estará escuchando? ¿Qué nivel de conocimientos esperas que tengan respecto al tema del que vas a hablar? ¿Qué crees que esperan de ti?

3. Estructura tu exposición

Determina la duración de la charla. Parte el tiempo en varios segmentos y dedica cada uno de ellos a hablar de un tema específico. Por ejemplo, la primera parte podría estar dedicada a la introducción, en la que aportas una visión general del tema que vas a exponer, haces un breve resumen y explicas qué pretendes lograr con tu charla.

En cada uno los segmentos restantes tratas los diversos temas que tienes preparados.

Cuando hayas expuesto todos los segmentos de que consta tu exposición, dedica unos minutos a las conclusiones que pueden derivarse de ella. La introducción y la conclusión son las partes más importantes del discurso y las que más se recuerdan, de modo que has de procurar que tengan el mayor impacto.

4. Cómo lograr impacto y claridad

Procura que tu exposición sea corta y sencilla. El público no recordará todo lo que has expuesto; por tanto, céntrate en los puntos principales y haz un breve resumen recordando las ideas más importantes tras cada segmento. Recuerda que cuanto más larga sea la exposición más probabilidades existe de que resulta aburrida.

Por tanto, los puntos principales de la estructura de la exposición son estos:

  • Explica de qué vas a hablar.
  • Explica los puntos principales, de manera clara y concisa.
  • Haz un resumen de lo que has dicho.

5. Ensaya.

Aunque no es necesario que memorices toda tú exposición, sí es conveniente que estés bien preparado y conozcas en profundidad el tema del que vas a hablar. Ensaya toda la exposición varias veces. Cuanto más ensayes más seguro te sentirás, pero no te obsesiones ni busques la perfección.

Si es posible, haz los ensayos con audiencia (familiares, amigos, etc.). El ensayo puede servirte también para saber si hay lagunas en tu conocimiento que te impidan exponer alguna idea con claridad. Ten presente que si no conoces bien el tema, te será más difícil exponerlo.

Cuando estés nervioso o tengas dudas, céntrate en tu propósito (el que has definido previamente) y ayuda a tu audiencia a entender el mensaje.

6. Considera la posibilidad de usar video o imágenes

Cuando estés preparando tu exposición, pregúntate si sería útil el uso de diapositivas, videos, ordenadores u otros medios visuales. Asegúrate de que estarán disponibles cuando llegues al lugar de la exposición, que funcionan correctamente y que sabes usarlos. Ten preparado un plan alternativo por si algunos de estos medios fallan. Procura no meter demasiada información en uno de estos medios visuales. Asegúrate de que es bien visible para toda la audiencia, incluidas las personas de las últimas filas, y utiliza colores que resulten cómodos para los ojos y fáciles de ver.

Mientras estés usando los medios visuales, no des la espalda a tu audiencia. Ponte en una posición en la que puedas usar dichos medios al tiempo que te sitúas de cara a la audiencia.

7. Prepara la sala

Si es posible, visita con antelación el lugar donde vas a dar la charla. Observa cómo estarán sentadas las personas (o cómo quieres que estén sentadas, en caso de poder elegir la distribución). Si las personas del público están sentadas en círculo, tenderán a ser más participativas que si están sentadas en filas.

Determina cómo van a funcionar los medios visuales que utilices. Por ejemplo, observa a qué distancia estará situada la persona más alejada de ti para determinar el tamaño de las diapositivas.

Determina la iluminación, el espacio, la temperatura.

8. Trucos y estrategias psicológicas

  • Respira hondo antes de comenzar.
  • Evita demasiadas estadísticas, datos e información confusa y difícil de asimilar. Si necesitas dar cifras y datos, ponlo por escrito y entrégalo al público.
  • Si te quedas sin palabras haz un pequeña pausa y recuerda tu objetivo.
  • Concéntrate en el mensaje. Desvía tu atención de tus ansiedades o miedos, así como de la audiencia y céntrate en lo que tienes que decir.
  • Habla con convicción y entusiasmo, mostrando que crees de verdad en lo que dices.
  • Utiliza pequeñas tarjetas con anotaciones sobre los puntos principales. Cuando pierdas el hilo del discurso recurre a ellas.
  • Mantén el contacto visual con el público. Mira directamente a los ojos de una persona durante tres segundos y luego mira a otra. Y de vez en cuando mira a la audiencia de forma general, sin centrarte en nadie en concreto. Utiliza el contacto visual para que todas las personas se sientan implicadas.
  • Utiliza el sentido del humor cuando sea adecuado y posible. Procura que tu exposición sea entretenida.
  • Piensa de un modo positivo sobre tu público. Piensa que están de tu parte, que quieren escucharte, que desean que lo hagas bien y que son tolerantes y amistosos, como si estuvieras hablando para un grupo de amigos que se interesan por ti y te aprecian.
  • No pretendas ser brillante o perfecto. Es suficiente con que lo hagas bien.
  • Recuerda que tu objetivo no es que toda la audiencia te quiera y admire, pues eso es siempre imposible dada la diversidad de opiniones y actitudes que tienen las personas, sino que tu objetivo es trasmitirles cierta información que puede serles útil. Es decir, vas a dar algo, no a obtener algo (fama, admiración).