Autora: Ana Muñoz

Muchas mujeres que son víctimas de maltrato por parte de sus parejas no son conscientes de dicho maltrato. No importa lo inteligente o formada que esté una mujer; las relaciones abusivas a menudo no son fáciles de reconocer.

¿Por qué es tan difícil darse cuenta?

El maltratador tiende a culparte a ti. Te dice que eres tú la que te portas mal con él, eres tú la egoísta, la que no le das lo que merece, la que no lo quieres bien. Y tú te preguntas si él tiene razón, si eres tú la mala, la egoísta, la neurótica, la que se equivoca.

Para saber si es maltrato, primero tienes que saber cómo es una relación sana y cómo se comportan las personas que están en una relación sana.

En una relación sana, ambos miembros de la pareja:

Aceptan que la otra persona tenga sus propios deseos, gustos y preferencias y no la critican por ellos.

Aceptan que su pareja no desee hacer algo por él/ella y nunca tratan de exigir que su pareja haga algo que no desea. Es decir, una cosa es esperar que tu pareja haga la cena (eso no es hacer algo por ti, sino hacer su parte del trabajo) y algo muy distinto es esperar que tu pareja haga algo por o para ti, como tener sexo porque tú lo deseas. Si tu pareja te pide que hagas algo por él, debe estar dispuesto a aceptar un no por respuesta y respetarlo sin enfadarse.

No hacen cosas por miedo. Uno de los principales indicadores de que estás en una relación de maltrato es que con demasiada frecuenta tienes miedo a la reacción de tu pareja: a que se enfade, a que te grite, a que te deje de hablar, a tener una discusión, etc. Este miedo te lleva a hacer cosas que no deseas hacer, a pensar mucho (demasiado) lo que vas a decirle y cómo, a no ser natural, a darle muchas vueltas mentalmente a las cosas (por ejemplo, con frecuencia te pones a pensar qué ha podido pasar para que tu pareja reaccione así, si has hecho algo mal, qué tenías que haber hecho y le das vueltas y vueltas en un estado de angustia y malestar).

Se comportan entre ellos de un modo natural, sin pensar en exceso, sin darle demasiadas vueltas a las cosas, actúan de manera espontánea porque saben que si se equivocan no habrá consecuencias graves. Por supuesto, todo el mundo se equivoca a veces, pero en una relación sana, basta con un claro arrepentimiento para que tu pareja perdone y olvide. Una persona sana no te guarda rencor durante días (o para siempre); no saca una y otra vez a colación antiguos desagravios o errores tuyos, sino que lo olvida y lo deja atrás; no deja de hablarte durante días. Las personas sanas hablan de aquello que les molesta con calma y naturalidad y tratan de resolver los problemas desde la aceptación y el respeto.

Se sienten bien con la relación. Incluso aunque a veces tengan discusiones o problemas, se siguen sintiendo bien con la relación; no es una relación que los haga sufrir, sino que la relación los hace más felices y mejores personas. Pueden enumerar muchas cosas positivas que les aporta su relación. Se sienten libres para ser ellos mismos y aceptan a la otra persona tal y como es. Se sienten libres para cometer errores, para no ser perfectos, para decir que no, para tener sus propias opiniones o deseos y expresarlos abiertamente.

Se tratan siempre con respeto, incluso cuando discuten. No se insultan, no se hacen comentarios ofensivos, no se burlan de la otra persona, no hacen bromas que implican una burla soterrada para luego decirte: “Te enfadas por nada, solo era una broma”, se tratan con cariño, se admiran, se respetan, se valoran tanto a sí mismos como a su pareja. Es decir, tu pareja, hace que te sientas valorada, amada, competente. Es una relación constructiva, no destructiva, que ayuda a mejorar tu autoestima y a crecer como persona.

En una relación de pareja sana NO sucede lo siguiente:

Tu pareja no te obliga a tener relaciones sexuales, no te hace chantaje emocional, no te presiona, no te insiste sin cesar, no te hace creer que tiene derecho a tener sexo porque ya hace mucho tiempo desde la última vez. Solo quiere sexo si tú lo quieres y si le dices que no te apetece, lo acepta sin problemas y tú sientes que eres libre para elegir. Cuando sientes que no eres del todo libre, sino que acepta porque te presiona, no es una relación sexual consentida, sino una violación.

En una relación sana, tu pareja no trata de controlarte, no coarta tu libertad, no te considera de su propiedad. En las relaciones abusivas o del maltrato, tu pareja no te considera una persona libre e independiente, sino algo suyo, piensa que tiene derecho a decirte qué hacer, cómo vestir, con quién estar, cuándo salir, etc. No olvides que eres una persona libre e independiente tanto si tienes pareja como si no. Aún estando en pareja tienes derecho a decidir por ti misma, a salir con tus amigos, a vestir como quieras, a tener secretos, a hacer cosas que te gusten hacer, a tener privacidad, a controlar tu propia vida y tus pertenencias. Nadie puede privarte de estos derechos: ni tu pareja ni nadie.

En una relación sana, tu pareja no te humilla, no habla mal de ti, no te insulta, no muestra agresividad, no te rebaja delante de los demás ni hace comentarios negativos de ti.

¿Cómo tener relaciones de pareja sana?

Difícilmente una relación de pareja podrá ser sana si tienes miedo al abandono y a la soledad. Para poder tener una relación sana con tu pareja, tienes que tener primero una relación sana contigo misma. Por eso no suele ser muy buena idea empezar las relaciones de pareja siendo demasiado jóvenes. Primero es importante que tengas una buena base sobre la que asentar esa relación. Cuantos más elementos compongan esa base, tanto mejor. Entre los principales elementos que deberías tener se encuentra los siguientes:

- Un grupo de amigas íntimas con quienes estés unida, que sean feministas, que te apoyen y estén ahí para escucharte y ayudarte cuando sea necesario, además de para divertiros y hacer cosa juntas. Ellas te harán fuerte, te ayudarán a tener una buena autoestima y te aportarán ideas y valores útiles.

- Independencia económica. Si no puedes mantenerte a ti misma, sino que dependes de tu pareja, te será más difícil dejar una relación abusiva. Por eso, es importante contar con tus propios recursos y no depender nunca de nadie. Estudiar y encontrar un buen trabajo debería ser tu prioridad principal. Deja las relaciones de pareja para más tarde. Tus amigas son ahora más importantes para ti.

- Ten una idea clara de cómo debe ser una relación de pareja, cómo esperas que te trate tu pareja, lo que es admisible y lo que es totalmente inadmisible.

- Capacidad para vivir sola si es necesario. Si tienes miedo a vivir sola, puedes acabar viviendo con parejas totalmente inadecuadas, que te hagan sufrir y te maltraten. Por este motivo es importante que vivas sola un tiempo antes de vivir en pareja. Vivir sola te aportará confianza en ti misma, autoestima, independencia, autonomía y te demostrará que puedes vivir muy bien tú sola. Si al principio te da miedo, no te preocupes; se te quitará al cabo de un tiempo y empezarás a disfrutar del placer de tener la casa para ti sola, el mando de la tele para ti sola, una cama grande para ti sola, etc. No vivas en pareja si tienes miedo a vivir sola; primero pierde ese miedo y luego decide; así tu elección será más libre.

Por último, no te dejes llevar por los estereotipos y mandatos sociales. Vivimos en una sociedad que nos dice desde que nacemos que todos debemos desear tener pareja, casarnos y tener hijos. Eso no es cierto en absoluto.

También puedes vivir de otros modos:

Vivir con amigas
Vivir sola
Vivir con tu mascota
No tener hijos nunca
Tener hijos sin pareja
No tener pareja
Tener sexo sin pareja
No tener sexo nunca
Lo que se te ocurra

Eres tú quien decide cómo quieres que sea tu vida, no la sociedad. Por tanto, ten siempre presente que hay muchas más opciones que las que se empeñan en presentarte.