Autora: Ana Muñoz

El trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad consiste en una pauta generalizada de perfeccionismo e inflexibilidad que se caracteriza por al menos cinco de los siguientes rasgos:

  • Perfeccionismo excesivo que impide una correcta realización de las tareas debido a que la perfección exigida es casi imposible de alcanzar.
  • Gran preocupación por los detalles, normas, horarios, organizaciones, hasta el punto de perder casi todo el tiempo en ellos.
  • Insistencia exagerada en que los demás hagan las cosas tal y como ellos dicen. Tendencia a impedir que los demás hagan las cosas por considerar que no las harán correctamente.
  • Dedicación excesiva al trabajo que no se explica por necesidades económicas u otras presiones externas, hasta el punto de dejar de lado amistades y actividades de ocio.
  • Gran indecisión debido a que no son capaces de encontrar la decisión "perfecta" y pierden mucho tiempo pensando en las posible prioridades sin poder sacar ninguna conclusión.
  • Son personas excesivamente escrupulosas e inflexibles respecto a la ética, la moral o los valores.
  • Excesivo control de sus emociones, las cuales no suelen expresar.
  • Falta de generosidad con el dinero, el tiempo o los regalos cuando no hay posibilidad de obtener una ganancia personal. Esto es debido a que están orientados totalmente hacia lo práctico. Incapacidad para deshacerse de los objetos inútiles, aunque carezcan de valor sentimental.

La personalidad de las personas con este trastorno presenta tres características fundamentales:

1. Tienen un pensamiento rígido e intenso; están constantemente concentrados y atentos, de modo que tienden a resolver bien las tareas técnicas y detalladas, pero su campo de visión es muy estrecho y no suelen tener en cuenta la situación global. Se ven fácilmente afectados por las distracciones externas y tratan de evitarlas en lo posible.

2. Su autocontrol está distorsionado. Es decir, toda acción que realicen ha de estar controlada voluntariamente y no son capaces de actuar nunca de manera espontánea. Tratan también de controlar a voluntad sus propios deseos y emociones. Así pues, son constantes supervisores y vigilantes de sí mismos, de cada cosa que hagan, digan, piensen o sientan y se encuentran muy incómodos e inseguros en situaciones que no controlan o cuando deben mostrarse más espontáneos.

3. Guían su conducta basándose en el sentido del deber. Invocan la moral, la lógica, las costumbres sociales, las leyes, etc., para determinar qué se debe hacer encada situación. Necesitan normas externas que guíen su conducta. Es decir, están en gran medida separados de sus propios deseos, preferencias y emociones. Por este motivo sus decisiones, creencias y acciones tienden a ser débiles, pues no proceden del todo de ellos mismos, sino del exterior. Son personas que están muy alejadas de sí mismas, de modo que a veces no saben lo que quieren o no son capaces de tomar una decisión, dudan en exceso y se preocupan excesivamente por la incertidumbre. Necesitan tenerlo todo controlado, sobre todo a ellos mismos.

Forma de pensar

Su pensamiento suele ser dicotómico, es decir, tienden a ver las cosas en términos de todo o nada. Este es el motivo de su rigidez, su perfeccionismo excesivo y las dificultades para tomar decisiones. Para ellos las cosas son buenas o malas, perfectas o imperfectas, y además, lo malo o imperfecto es considerado como catastrófico: "Si cometo un error soy un fracaso, y eso es algo horrible que no podría soportar". Es decir, exageran la importancia de las consecuencias de una imperfección o error. Por ejemplo, si en un examen obtienen menos del 100 % de aciertos lo consideran un fracaso, y ven ese fracaso como algo terrible que tendrá consecuencias desastrosas. Cuando una persona tiene en cuenta los matices intermedios, sabe que las cosas pueden ser perfectas, excelentes, muy buenas, regulares, malas, muy malas, extremadamente malas, de modo que es más capaz de tolerar una decisión imperfecta porque de todos modos es buena, mientras que para el obsesivo, si no es perfecta es un desastre.

En su forma de expresarse suele notarse este patrón, pues puntualizan todos los detalles y consideran todas las opciones, o bien, en ocasiones se expresan de manera lenta e insegura, debido a la ansiedad por expresarse correctamente. Por lo general, se han criado en ambientes controladores y rígidos, no tienen relaciones interpersonales estrechas y no suelen realizar actividades de tiempo libre y ocio. Nunca hacen las cosas sólo por placer.

Problemas que suelen acompañar a este trastorno

En ocasiones, estas personas acuden a un psicólogo en busca de ayuda, pero no suelen ser conscientes de que sus problemas se deben a su propia personalidad. El problema más común que presentan es la ansiedad generalizada, debido a que están constantemente preocupados por hacer las cosas bien, no cometer errores y controlarse y vigilarse a sí mismos. En algunos obsesivos la ansiedad clínica se intensifica hasta convertirse en angustia. Por ejemplo, debido a su perfeccionismo y obsesión por los detalles suelen trabajar con lentitud, de modo que si tienen una fecha límite pueden sentir una gran ansiedad. Al mismo tiempo, al sentir los síntomas de ansiedad, como palpitaciones, respiración acelerada, etc., suelen preocuparse por dichos síntomas, y esa preocupación añadida incrementa la ansiedad, entrando en un círculo vicioso. 

Algunos suelen sentirse deprimidos, y pueden acudir a un psicólogo quejándose de una vida aburrida, vacía, de falta de energía y desgana sin darse cuenta de que es su forma de ser la que les hace llevar esa vida insatisfactoria. Por otra parte, debido a su gran necesidad de control, suelen sentirse deprimidos y abrumados cuando piensan que no tienen el control de sus vidas.

También suelen padecer diversos trastornos psicosomáticos debido a la ansiedad crónica que presentan, como dolores de cabeza o espalda, estreñimiento, úlcera, etc. Por lo general no suelen reconocer los aspectos psicológicos de sus síntomas.

También son comunes los trastornos sexuales. Debido a la incomodidad que les provocan las emociones, el control excesivo y la falta de espontaneidad, no pueden expresarse libremente ni dejarse llevar durante la relación sexual. Suelen tener deseo sexual inhibido, incapacidad para llegar al orgasmo, eyaculación precoz y dispareunia (dolor durante la penetración en la mujer).

También pueden tener problemas familiares. En este sentido, sus parejas suelen quejarse de su inaccesibilidad emocional, adicción al trabajo o el poco tiempo que dedica a la familia. Con los hijos suelen ser estrictos y rígidos, lo cual crea numeroso conflictos con ellos.

También te puede interesar: