Autora: Ana Muñoz
Consulta
Hace aproximadamente 10 años padecí un trastorno ansioso y depresivo originado por una circunstancia particular. A pesar de la desaparición de la razón y del transcurso del tiempo, presento en la actualidad síntomas propios de un cuadro de ansiedad: nerviosismo irrazonable, palpitaciones y, sobre todo, un hormigueo incesante en la zona del rostro. También he desarrollado dificultad en la comunicación oral ya que muy a menudo sufro un bloqueo mental que me impide el uso de vocablos comunes.
Estoy muy angustiada por la limitación que supone esta situación. Me gustaría saber, con la información facilitada, si es probable que sufra un trastorno neurológico crónico ya que actualmente no existe ninguna causa para un trastorno de carácter psicológico; también la terapia que debería seguir.
Respuesta
Para averiguar si se trata de un trastorno neurológico tendrás que visitar a un neurólogo que te haga las pruebas necesarias. Si tras dicha visita descubres que no tienes nada de origen neurológico o médico, entonces es probable que el origen de tus síntomas sea psicológico, lo cual no sería muy extraño dado que dices que tus síntomas aparecieron tras una etapa de ansiedad y depresión.
A veces sucede que algunas personas ignoran o sacan de su mente algo que les causa una ansiedad intensa, debido al gran malestar que les provoca. Cada vez que una idea o recuerdo del acontecimiento doloroso intenta acceder a su mente, lo sacan de inmediato para no verlo ni sentirlo. De este modo, se libran en buena parte del dolor emocional, pero a costa de un tremendo esfuerzo psicológico para mantener a raya ese contenido que lucha por salir (y lucha por salir debido a una tendencia natural a integrarlo adecuadamente en la memoria y resolver aquello que no se ha logrado superar). Este esfuerzo psicológico puede ser el responsable de eso que llamas bloqueos mentales al hablar; es decir, tu mente está demasiado ocupada luchando por mantener a raya ciertas cosas.
Por ejemplo, cualquier persona va a tener más problemas para pensar durante una conversación con alguien, si al mismo tiempo está preocupada por otra cosa. Es como si hiciera dos tareas mentales al mismo tiempo, lo cual le crea problemas. Tu mente puede estar demasiado ocupada lidiando con temas no resueltos y tratando de mantenerlos fuera de tu conciencia, algo que no logras hacer del todo, por eso sientes esas palpitaciones y nerviosismo.
Por otra parte, también puede estar sucediendo lo siguiente: digamos que por un motivo sin importancia, tienes, en un momento dado, problemas para usar una determinada palabra, hormigueos o cualquier otro síntoma de los que has descrito. Si al observar ese síntoma reaccionas con gran preocupación y ansiedad, pensando que puede pasarte algo grave, tu misma ansiedad estará perpetuando y agravando ese síntoma, al prestarle una atención excesiva. Esto es lo que se llama sintomatología secundaria. Es como si alguien te dice que, durante una hora, no puedes pensar en flores. Si intentas con todas tus fuerzas no pensar en flores, solo conseguirás lo opuesto: no poder dejar de pensar en ellas.
Por tanto, para comprobar esta hipótesis, proponte ignorar esos síntomas durante unos días, pensar que no tienen importancia y que se irán enseguida. Intenta también practicar alguna técnica de relajación y hacer cosas que te hagan sentir bien. Si llevas demasiado tiempo preocupada por tus síntomas, es muy posible que te hayas olvidado un poco de cuidar de ti misma: prepárate baños relajantes, date algún capricho, lee un libro que te guste, toma el sol.
En resumen, puedes hacer varias cosas:
- Dedica un tiempo determinado del día a pensar si hay algo que te puede estar preocupando. Pregúntate si tienes algún motivo para sentir ansiedad o nerviosismo y trata de averiguar qué es.
- Observa hasta qué punto estás agravando o incluso provocando tus propios síntomas debido a tu preocupación por dichos síntomas. En el artículo que aparece a continuación sobre terapia racional emotiva se habla de los síntomas secundarios.
- Usa técnicas de relajación, distracción y autocuidado para sacar tu mente de este estado de preocupación.
- Lee los artículos que aparecen a continuación:
Artículos relacionados
- La terapia racional emotiva: cómo modificar tus pensamientos
- Qué puedes hacer para reducir la ansiedad
- Trastorno de ansiedad generalizada
- Cómo vivir con mindfulness
- Técnica de relajación paso a paso