Autora: Ana Muñoz
Para mantener el equilibrio interno del cuerpo y evitar la acumulación de sustancias dañinas, diversos órganos de nuestro cuerpo trabajan juntos para realizar esta función.
Órganos encargados de la eliminación de sustancias tóxicas
Hígado. El hígado es el órgano más importante en el proceso de eliminación de toxinas. Convierte sustancias dañinas en formas menos tóxicas o solubles en agua para que puedan ser eliminadas por los riñones o el intestino. Muchas sustancias, como medicamentos y alcohol, son procesadas en el hígado antes de ser eliminadas. Además, el hígado se encarga de la producción de bilis, que transporta desechos metabólicos y toxinas hacia el intestino delgado para su eliminación con las heces. Por último, el hígado ayuda a neutralizar los radicales libres, ya que contiene enzimas antioxidantes que ayudan a descomponer compuestos dañinos.
Riñones. Los riñones filtran la sangre y eliminan toxinas a través de la orina. Eliminan productos metabólicos como la urea y el ácido úrico, derivados de la descomposición de proteínas. Se encargan también de la excreción, a través de la orina, de fármacos y toxinas solubles en agua una vez que el hígado las ha procesado. Asimismo, regulan equilibrio de líquidos y electrolitos, ya que controlan los niveles de sodio, potasio y otros minerales, evitando así la acumulación de sustancias dañinas.
Pulmones. Los pulmones juegan un papel esencial en la eliminación de sustancias tóxicas presentes en el aire que respiramos. Los pulmones expulsan el dióxido de carbono (CO₂), un producto de la respiración celular que debe eliminarse constantemente. Algunas sustancias químicas, como el alcohol, pueden exhalarse también a través de los pulmones, y la mucosa de los pulmones atrapa impurezas y contaminantes que pueden ser expulsadas por la tos o el moco.
Piel. La piel es el órgano más grande del cuerpo y contribuye a la eliminación de algunas toxinas, como metales pesados y pequeñas cantidades de productos metabólicos, a través del sudor.
Sistema digestivo. El intestino desempeña un papel crucial en la eliminación de sustancias tóxicas. La fibra dietética ayuda a atrapar toxinas y eliminar desechos a través de las heces. Algunas bacterias del intestino ayudan a neutralizar compuestos tóxicos y mejorar la digestión. Por otra parte, el hígado, que es parte del sistema digestivo, libera bilis, que transporta toxinas al intestino delgado para su eliminación.
Alimentos para favorecer el funcionamiento del hígado
Dado que el hígado es el órgano de detoxificación más importante, nos centraremos en él en este artículo. El hígado necesita ciertos alimentos para realizar adecuadamente su función. Además, el aumento del flujo de la bilis es una parte importante en este proceso porque la bilis transporta las toxinas solubles en grasa almacenadas para que sean excretará con las heces.
Entre los signos de un flujo biliar pobre se encuentran el estreñimiento agravado por suplementos de fibra, flatulencia, piel y pelo secos, indigestión una o dos horas después de comer, indigestión después de comer alimentos grasos y heces pequeñas y duras.
Cardo mariano (Sylibum marianum). Esta hierba tiene diversos efectos positivos en el hígado. Es un antioxidante, ayuda a la regeneración de la célula del hígado y se utiliza después de la exposición a agentes contaminante químicos e industriales o a los efectos nocivos del exceso de alcohol o del consumo de grasas.
Alcachofas. Contienen unos compuestos que aumentan el flujo de bilis y ayudan a digerir las grasas.
Colina y metionina. Conocidos como factores lipotrópicos, los suplementos de colina y metionina ayudan a regular el metabolismo de las grasas y a aumentar flujo de bilis.
Vitamina C. Es una vitamina hidrosoluble que ayuda en la detoxicación. La vitamina C es un antioxidante y ayuda también a reducir algunos de los efectos secundarios de la detoxicación, como dolores de cabeza y náuseas.
Multivitaminas. Elige un suplemento multivitamínico que contenga selenio, molibdeno, y zinc.
Remolacha. Las remolachas contienen un alcaloide llamado betaina, que promueve la regeneración de las células del hígado y el flujo de la bilis. También tiene un efecto beneficioso en el metabolismo de las grasas.
Brócoli. El brócoli y otros miembros de la familia brassica (col, coliflor, coles de Bruselas, col rizada) ayudan a las enzimas hepáticas en el proceso de detoxificación.
Cebolla y ajo. Ambos son ricos en compuestos de azufre, implicado en la sulfatación, que es el camino principal de detoxificación para los productos químicos ambientales y ciertos fármacos y aditivos alimenticios. Ayudan en la eliminación de metales pesados dañinos para el organismo
Frutas y verduras. Proporcionan vitamina C y glutatión, que son esenciales para la detoxificación.
Proteínas. El hígado necesita también proteínas para llevar a cabo la detoxificación. La carne, los huevos y el pescado son las mejores fuentes de proteínas.
Raíz de diente de león. Aumenta el flujo de bilis. Puede tomarse en forma de té.
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