Autora: Ana Muñoz
La disfunción eréctil consiste en la incapacidad para tener una erección o para mantenerla el tiempo suficiente, lo cual hace imposible o difícil la realización del acto sexual. Los problemas de erección son muy comunes. 1 de cada 10 hombres tienen problemas recurrentes de erección en algún momento de sus vidas.
La mayoría de los hombres tienen problemas de vez en cuando para alcanzar la erección debido al estrés, cansancio, exceso de alcohol o simplemente por no tener el estado de ánimo adecuado.
Si solo sucede de vez en cuando, no es un motivo de preocupación, pues se considera completamente normal. No obstante, si es persistente y te crea problemas en tus relaciones sexuales o de pareja o te hace sentir deprimido, entonces es aconsejable que busques ayuda profesional.
Síntomas
- No ser capaz de tener una erección, incluso cuando te encuentras en una situación sexualmente estimulante, que normalmente te ha llevado a tener una erección.
- Ser capaz de tener una erección, pero que no dura lo suficiente como para poder realizar el acto sexual.
Los problemas de erección pueden desaparecer por sí mismos si no les das especial importancia y encuentras otros modos de tener relaciones sexuales. Esto hará que te sientas menos presionado.
No obstante, si le das demasiada importancia y te sientes ansioso o angustiado por la posibilidad de no tener una erección, puedes estar perpetuando el problema, pues esta ansiedad añadida puede, por sí misma, impedir la erección.
Causas
Las causas pueden ser tanto médicas como psicológicas. Por tanto, el primer paso consiste en ir a un médico para descartar las posibles causas físicas. No obstante, con frecuencia se trata de una combinación de causas médicas y psicológicas al mismo tiempo. Por ejemplo, un hombre cuya disfunción eréctil comienza con una causa médica, puede sentirte deprimido y ansioso ante la realización del acto sexual, lo cual agrava el problema.
1. Causas físicas
Problemas cardiovasculares: enfermedades como la hipertensión, la arteriosclerosis o el colesterol alto pueden afectar el flujo sanguíneo hacia el pene.
Diabetes: la diabetes mal controlada puede dañar los nervios y vasos sanguíneos, lo que dificulta la erección.
Trastornos hormonales: los niveles bajos de testosterona u otros desequilibrios hormonales pueden contribuir a la aparición de disfunción eréctil.
Enfermedades neurológicas: trastornos como la esclerosis múltiple, Parkinson o lesiones medulares pueden interferir con las señales nerviosas que son esenciales para una erección.
Problemas musculares o anatómicos: afecciones como la enfermedad de Peyronie, que causa curvatura en el pene, pueden dificultar las erecciones.
Uso de medicamentos: algunos medicamentos, especialmente los utilizados para tratar la hipertensión, la depresión, la ansiedad o el dolor crónico, pueden tener efectos secundarios que afectan la función eréctil.
2. Causas psicológicas
Estrés y ansiedad: preocupaciones sobre el rendimiento sexual, el trabajo o la vida en general pueden contribuir a la disfunción eréctil.
Depresión: la falta de interés en el sexo o los cambios en la libido son comunes en personas con depresión.
Problemas de relación: la falta de comunicación o conflictos de pareja pueden generar tensiones que afecten al funcionamiento sexual.
Traumas emocionales pasados: experiencias negativas relacionadas con el sexo o la autoestima pueden contribuir a la aparición de la DE.
3. Otros factores
Edad: a medida que las personas envejecen, el riesgo de disfunción eréctil aumenta debido a cambios en la circulación, los niveles hormonales y la salud general.
Estilo de vida: el consumo excesivo de alcohol, el tabaquismo y la obesidad también pueden aumentar el riesgo de DE.
Qué puedes hacer
- Limita la cantidad de alcohol que bebes, deja de fumar y reduce tus niveles de estrés.
- Si tienes pareja, habla con ella de este problema y buscad otros modos de mantener relaciones, sin darle excesiva importancia a tu problema de erección.
- Si estás tomando fármacos que puedan ser los causantes, plantea el problema a tu médico.
- Hazte un chequeo médico para descartar cualquier tipo de enfermedad.
- Si la causa es psicológica, acude a un psicólogo.
- Si eres obeso, trata de perder peso.
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