Autora: Angie Panos, psicóloga www.giftfromwithin.org/html/dviolenc.html

Kathy era una mujer inteligente, lógica y práctica. A los 27 años ya poseía su propia casa, coche y una floristería con éxito. Se sintió impresionada la primera vez que vio a Kirk, un hombre atractivo y con mucho encanto. Entró en su establecimiento para comprar una docena de rosas para su novia. "Tiene que haber sido una bronca tremenda" bromeó Kathy. Poco sabía entonces lo ciertas que eran sus palabras. Kirk sonrió pero no dijo nada. Sin embargo, volvió un par de días más tarde para comprar más flores. Kathy le preguntó si había funcionado. "Hemos roto", dijo él. "Vengo a por algunas flores para mi madre, que está en el hospital". Casi cada día entraba a comprar flores y sus conversaciones eran cada vez más largas. Después de un par de semanas, Kirk le propuso salir juntos.

Su relación fluyó muy deprisa. Sólo un mes después estaban comprometidos y cuatro meses después estaban casados. Kathy se sentía enormemente feliz y estaba deseando compartir su vida con Kirk y formar una familia. Nunca peleaban y la vida parecía dulce y pacífica con él. Kathy tenía una personalidad complaciente y le gustaba hacer feliz a Kirk.

La primera vez que Kathy vio el temperamento de Kirk fue cuando una mujer mayor le cortó el paso en la carretera. Kirk casi estrella el coche intentando adelantar a la mujer y cortarle el paso como venganza. Kathy gritó. No podía creer que eso estuviera pasando. Nunca había visto esta faceta de Kirk y la asustó. Él parecía estar totalmente fuera de control. "Para esto", suplicó mientras él pisaba el acelerador. No paró y, finalmente echó a la mujer de la carretera. Kathy estaba en estado de shock y no le dijo nada a él. Se mostró distante y silenciosa mucho después de que llegaran a casa. Kirk estaba enfadado por su reacción. Comenzó una diatriba de insultos, desprecios y críticas hacia ella y tras una hora aproximadamente, las cosas habían vuelto a la normalidad y se llevaban bien de nuevo. Kathy lo consideró un incidente aislado.

Kathy y Kirk habían decidido formar una familia inmediatamente y Kathy se quedó embarazada enseguida. Estaba entusiasmada pero Kirk parecía estresado. Había estado teniendo problemas con un compañero y le habían enviado una advertencia por escrito en su trabajo. A veces Kathy había notado que perdía el control cundo hablaba del trabajo y daba puñetazos a las paredes. Un día en que Kathy estaba hablando por teléfono con su madre, Kirk comenzó a hacer comentarios groseros y Kathy se sintió tan avergonzada que colgó el teléfono.

"¡Hablas demasiado con tu familia!" se quejó Kirk. Así que Kathy intentó no hacer llamadas cuando él estaba cerca. Observó que cada vez que recibía visitas o la llamaban por teléfono, él protestaba. Comezó a rechazar invitaciones para reuniones sociales o familiares. Tras unos pocos meses, se dio cuenta de que ya no la invitaban más. Pensó que él estaba muy estresado por su trabajo y el embarazo. Lo perdonó y se prometió a sí misma tratar de mantener las cosas en calma en casa.

Su embarazo iba como una seda, pero su relación se volvía escabrosa. Tras perder el control varias veces en el trabajo, Kirk perdió su empleo y comenzó a ayudar a Kathy en la floristería. Por desgracia, su comportamiento con los clientes había dañado el negocio. Podía ser encantador, pero parecía perder la paciencia con rapidez. Comenzó a decirle cosas humillantes.

Un día, mientras ella estaba en la trastienda tratando de terminar un arreglo, lo oyó gritar y golpear con los puños. Corrió para ver que pasaba. El cliente acaba de salir a toda prisa. Le preguntó qué pasaba y él se volvió hacia ella diciendo cosas muy desagradables. Kathy le pidió que parara y, como respuesta, la golpeó. Ella trató de defenderse, pero él la arrastró y la encerró en el refrigerador con las flores.

Unos veinte minutos después, él volvió y la dejó salir. Ella no podía creer lo que le había pasado. Se sentía confusa. Le dijo que se iba a quedar con sus padres durante un par de días y dejar que las cosas se calmaran. Kirk se puso furioso y le dijo que si lo hacía se mataría. Agarró una foto de sus padres y la rompió en pedazos. Kirk sabía cómo dar la vuelta a las cosas y hacerla pensar que había sido culpa de ella.

Kathy se sintió culpable por el dolor que le estaba causando. Lo consoló prometiéndole que se quedaría, pero quería que él le prometiera que buscarían ayuda profesional. Él estuvo de acuerdo. Kathy había notado que después de una pelea él estaba mucho más tierno con ella. Le prometía que nunca volvería a hacerle daño. Negaba que su comportamiento estuviera fuera de control, como la parecía a Kathy y ella se sentía como si estuviera loca porque él negaba las percepciones que ella tenía de su conducta. Comenzó a perder la capacidad de confiar en sus propias percepciones. Él la controlaba a través de sus propias dudas y su necesidad de culparse a sí misma.

En la terapia, Kirk desestimó su comportamiento y el abuso. Trató de engatusar al terapeuta y Kathy tenía problemas para expresar sus necesidades y expectativas. Cuando preguntó si la próxima vez podía hablar a solas con el terapeuta, Kirk se negó a volver. Kathy se sentía atrapada.

Las cosas fueron bien durante un tiempo y Kathy se olvidó del abuso. Desarrolló una especie de visión nostálgica de su relación que no incluía el maltrato. Perdió la capacidad de ver su relación como una realidad completa. Cuando pensaba en todas las cosas buenas, se sentía muy bien respecto al futuro. Dado que esa línea de pensamiento era más agradable, se centró en ella. Trató de olvidar todos los insultos, desprecios y violencia física.

Cuando Kathy estaba en su séptimo mes de embarazo, Kirk la convenció de que lo dejara hacerse cargo del negocio y las finanzas. Kathy se sintió aliviada, porque sus tobillos estaban muy hinchados de estar de pie arreglando las flores. Decidió trabajar sólo media jornada y contratar alguna ayuda.

Lo que comenzó como algo que Kathy consideró de utilidad, se convirtió en el modo de Kirk de controlar todo lo que ella hacía. Controlaba con quién hablaba y adónde iba. Ella no tenía recursos económicos disponibles. Aunque su confianza en él estaba dañada, todavía quería creer que él pensaba en lo mejor para ella. Después de todo, pensaba que ambos se amaban y que eso era lo único que hacía falta en una relación.

Kathy empezó a sentirse enferma un día. Llamó a su madre para pedirle un consejo y en ese momento llegó Kirk para comer. Al encontrarla hablando con su madre sin la comida preparada para él, se enfureció. Le arrancó el teléfono y lo tiró al suelo. La empujó con tanta fuerza que voló por la habitación y se golpeó en el abdomen con el borde de una mesa de madera. Inmediatamente comenzó a gritar de dolor. Al principio su grito le hizo ponerse más furioso, la golpeó varias veces, diciéndole que se callara. De repente, se dio cuenta de que ella estaba muy mal y se calmó. Fue a llamar a emergencias, pero se dio cuenta de que había inhabilitado el teléfono. La llevó a su coche y comenzó a conducir hasta el hospital. Kathy se desmayó por el camino.

Kirk condujo hasta la sección de emergencias del hospital. Ni siquiera los mejores cuidados médicos pudieran salvar a bebé. Kathy estaba tremendamente turbada y muy grave. Su útero se había roto en la caída y tenía una infección. A pesar de las altas dosis de antibióticos, Kathy se estaba muriendo y ella lo sabía. Se preguntó si tendría el valor suficiente para contarle a alguien lo que había pasado. ¿Qué pasaría si no moría y tenía que vivir con él?, pensó. Su miedo casi la superó, pero afortunadamente encontró fuerzas y sintió la necesidad de acabar con el secreto y dejar que alguien supiera la verdad sobre la relación. Podría empezar de nuevo y mantener una relación sana y feliz. La trabajadora social le dijo a Kathy que, según la Guía para el diagnóstico y tratamiento de la violencia doméstica, de la Asociación Americana de Médicos, entre el 22 y el 35 % por de las mujeres que buscan ayuda por cualquier motivo en emergencias son mujeres maltratadas y el 23 % son mujeres embarazadas buscando asistencia prenatal (junio, 1992). El 40 % de las agresiones a mujeres perpetradas por sus parejas masculinas comienzan durante el primer embarazo y las mujeres embarazadas tienen un riesgo dos veces mayor de ser maltratadas (Martins y cols., 1992). Aunque las cifras de violencia doméstica son alarmantes, la trabajadora social informó que hay muchos más casos sin denunciar.

Desgraciadamente, Kathy no sobrevivió. La infección se extendió por su cuerpo y falleció unos días después. La trabajadora social informó a la policía de la historia de Kathy, pero no se hizo nada contra él.

*Los nombres se han cambiado para proteger la identidad

Estrategias de afrontamiento

La trágica historia de Kathy bosqueja los signos y síntomas típicos de una relación físicamente abusiva. En primer lugar, no siempre es aparente desde el principio, pero una vez que la relación se vuelve violenta, existe una reticencia a reconocer la seriedad del abuso. Existe una desconexión entre la realidad de la situación y una especie de recuerdo nostálgico que llamamos "recuerdo eufórico". Es el modo en que la mente divide la realidad en dos entidades separadas, positiva y negativa. Permite a la esposa que acaba de ser golpeada, sentarse y cenar agradablemente con su esposo. Sin embargo, sin la capacidad de ver la realidad como un todo, no son posibles un discernimiento y toma de decisiones correctos. Una víctima de violencia doméstica sólo puede tomar buenas decisiones en el momento en que puede escribir lo sucedido y ver el cuadro global frente a ella.

Estrategias de afrontamiento 1. Escribe en un diario todos los modos en que está abusando de ti. Control financiero, desprecios, aislamiento, amenazas, control y cualquier violencia física, amenazas a ti, tus animales domésticos, tus propiedades o a alguien a quien quieres. Guarda el diario en un lugar donde no pueda encontrarlo.

Kathy perdió enseguida su sistema de apoyo, de modo que no tenía a nadie que la guiara a través de su problemática relación. Las víctimas de violencia doméstica necesitan reconstruir un sistema de apoyo.

Estrategia de afrontamiento 2. Construye un sistema de apoyo, consigue un terapeuta y ve a un grupo de apoyo. Cuenta al menos a dos o tres personas la verdad de lo que está sucediendo en tu relación.

Kathy permaneció en la relación esperando que mejorase. El abuso es progresivo y siempre empeora con el tiempo. Kathy no conocía los recursos sociales y no hizo ningún plan por si el abuso ocurría de nuevo. Vio cada episodio como un incidente aislado que creía (e ingenuamente esperaba) no ocurriría de nuevo.

Estrategia de afrontamiento 3. ¡Sal de esa relación! Si todavía no eres lo bastante fuerte para salir, crea un plan de seguridad (ver más abajo), pero esfuérzate para intentar salir.
Kathy tenía miedo y con el tiempo empezó a dudar de su derecho a tener una relación segura, sana y feliz.

Estrategia de afrontamiento 4. Date cuenta de que mereces una relación sana y feliz y de que el abuso está contra la ley.

Otro reto que Kathy afrontó consistió en que gradualmente fue perdiendo más y más control sobre su vida. Incluso llegó a entregarle su negocio a su marido.

Estrategia de afrontamiento 5. Fortalécete con nuevas habilidades, conocimientos y creatividad. No renuncies al control de las cosas que puedes hacer por ti misma.

La violencia doméstica resulta fatal para el cuerpo, la mente y el espíritu. No obstante, hay motivos para tener esperanza. Muchas mujeres han logrado salir de relaciones violentas y han reconstruido sus vidas. Pueden encontrar relaciones sanas y felices.

Permanecer en la relación por el bien de los hijos no es una buena excusa. Ser testigo de la violencia doméstica se considera una forma de maltrato infantil.

Este artículo sugiere algunas cosas que puedes hacer para comenzar tu proceso de sanación y recuperación. No lo retrases. Llama a un terapeuta que tenga experiencia con la violencia doméstica y comienza tu nueva vida lo antes posible.

Plan de seguridad para la violencia doméstica

A veces hay signos de aviso antes de que se produzca una escalada de la violencia. Este plan de seguridad se escribió para ayudarte a reconocer y prevenir otros incidentes de violencia.

Podría reconocer un aumento en sus celos o conducta controladora y posesiva, irritación o gritos. Basándome en el pasado, estaré precavida si observo: (escribe algunos ejemplos): ........

Soy responsable de mis propias reacciones, respuestas y seguridad. Las siguientes conductas podrían calmar o incrementar el problema. ¿Que sería mejor para mí hacer para que se calmaran las cosas? (basándote en lo que ha funcionado o no en el pasado):

1. Ir a otra habitación........
2. Estar ocupada con........
3. Ignorar..............
4. Hablar...........
5. Quedarme callada......
6. Otros.........

A veces no importa lo que hagas; un incidente violento estallará. Pasos para estar segura son:

Dejar la casa e irme a.............
Llamar a.......
Llamar a la policía
Alertar a un vecino con antelación para que llame a la policía cuando..........

Cosas que hay que tener en cuenta en un lugar seguro

1. Números de teléfono y salidas en la casa.
2. Números de ayuda (como el de la policía)
3. Seguridad y cuidado de los niños.
4. Duplicados de llaves.
5. Dinero escondido para emergencias.
6. Documentos importantes (o copias), como certificados de nacimiento, escritura de la casa, carnet de identidad, etc.
7. Posibles lugares alternativos para vivir.
8. Una maleta preparada con lo indispensable.
9. Tarjetas de crédito, talonarios de cheques o al menos los números de las cuentas.
10. Medicación.

Una orden de protección es una opción que puede ayudarte. Llama a la policía para informarte. Infórmate acerca de:

1. Que el abusador sea expulsado de tu casa y se le impida entrar.
2. Prohibirle contacto telefónico o acoso.
3. Custodia de los niños.
4. Ayudas económicas.
5. Posesión del domicilio familiar.
6. Asistencia psicológica.