Autora: Ana Muñoz

El término homofobia fue acuñado por el psicólogo George Weinberg a finales de los años 60. Lo utilizó para referirse al rechazo y desprecio que algunos heterosexuales sienten hacia los homosexuales, así como al desprecio que algunos homosexuales sienten hacia sí mismos por motivo de su orientación sexual.

Durante mucho tiempo, la homosexualidad ha recibido un gran rechazo por parte de la sociedad, siendo incluso considerada un trastorno psicológico en el pasado. En 1973, la American Psychiatric Association eliminó la homosexualidad como trastorno psicológico. No obstante, a pesar de de esto, muchas personas siguen considerando en la actualidad la homosexualidad como algo inadmisible o reprobable, o bien lo perciben como un trastorno.

Otras definiciones de la palabra homofobia hacen referencia a un miedo irracional hacia la homosexualidad, o la describen como una aversión hacia los homosexuales y su estilo de vida y un comportamiento que pone de manifiesto esta aversión.

Más o menos al mismo tiempo, empezó a usarse el término heterosexismo, de un modo similar a las expresiones racismo, antisemitismo o machismo, para describir un sistema ideológico que niega, rechaza o denigra cualquier forma de comportamiento, identidad, comunidad o estilo de vida que no sea heterosexual, al tiempo que ensalza la heterosexualidad.

El heterosexismo opera a través de un doble proceso de invisivilidad y ataque. La homosexualidad suele ser muy poco visible o incluso encontrarse completamente oculta en muchas sociedades, pues son aún muchas las personas homosexuales que ocultan su orientación sexual al resto de la sociedad, incluyendo familiares, amigos heterosexuales o compañeros de trabajo. En el momento en que hacen visible su homosexualidad, muchos son atacados por la sociedad. Este ataque será mayor cuanto mayor sea el grado de homofobia y heterosexismo presente en una sociedad o país determinado.

En gran medida, la homofobia procede del desconocimiento y los mitos acerca de la homosexualidad. Por ejemplo, al aprobarse el matrimonio entre personas del mismo sexo, muchos temían la posibilidad de las adopciones de niños por parte de parejas homosexuales, suponiendo que esto podría afectar negativamente al desarrollo de los niños. No obstante, las investigaciones realizadas demuestran que no existe diferencia alguna entre los niños criados por parejas homosexuales y los criados por parejas heterosexuales.

Algunos autores consideran que la palabra homofobia no es adecuada, debido a que no se trata exactamente de una fobia (miedo intenso), sino más bien de rechazo, desprecio u odio. Por este motivo, plantean el uso de la expresión prejuicio sexual, que hace referencia a las actitudes negativas basadas en la orientación sexual de una persona, tanto si es homosexual como bisexual o heterosexual. El prejuicio sexual tiene tres rasgos principales: se trata de una actitud (es decir, una evaluación o juicio); se dirige hacia un grupo social y sus miembros; y es negativo, implicando desprecio u hostilidad.

¿Por que algunos heterosexuales tienen prejuicios sexuales?

Las investigaciones realizadas muestran que existen varias características demográficas, psicológicas y sociales que hacen más probable la existencia del heterosexismo y la homofobia.

Las personas que piensan que la homosexualidad es una elección libre, tienen más probabilidades de tener prejuicios contra ellos.

Los heterosexuales que tienen amigos gays o lesbianas tienen más probabilidades de tener actitudes favorables hacia los homosexuales y a creer que la orientación sexual no es una elección personal.

Entre las características de las personas con actitudes negativas hacia la homosexualidad se encuentran las siguientes:

  • Sexo masculino.
  • Mayor edad.
  • Menor nivel educativo.
  • Viven en áreas geográficas donde predomina la homofobia, como zonas rurales.
  • Mayor religiosidad y creencias religiosas más ortodoxas.
  • Se describen como políticamente conservadores más que como liberales o moderados.
  • Son personas más autoritarias.
  • Son menos permisivos sexualmente.
  • Apoyan los roles sexuales tradicionales.
  • Suelen creer que la homosexualidad se elige libremente.
  • Tienen menos probabilidades de tener amigos gays o lesbianas, o familiares que han desvelado su homosexualidad.

Los motivos del rechazo

Los motivos del prejuicio sexual son diversos. Algunos autores apuntan que las personas mantienen y expresan determinadas actitudes debido a que obtienen un beneficio psicológico de ellas. Es decir, el rechazo cumple una función psicológica.

Las experiencias vividas con alguna persona homosexual pueden determinar la actitud hacia los homosexuales en general. De manera que una experiencia desagradable con una persona homosexual puede llevarlos a un rechazo generalizado hacia todos los homosexuales, mientras que experiencias positivas los llevarán hacia la aceptación.

Esto sólo tiene sentido en el caso de las personas que han estado en contacto con homosexuales. Para el resto, la personas gays o lesbianas son tan solo símbolos. Mientras que las actitudes que tenemos hacia personas o grupos con quienes hemos tenido algún tipo de experiencia sirven para organizar y dar sentido a dichas experiencias, las actitudes hacia los símbolos tienen una función diferente: ayudan a aumentar la propia autoestima al expresar aspectos importantes de sí mismos (al declarar ante los demás y ante sí mismos qué tipo de personas son). Afirmar lo que uno es, a menudo implica distanciarse o incluso atacar a las personas que representan lo que uno no es. Así, se ensalzan a sí mismos y fortalecen una autoestima débil a través del rechazo a los que son diferentes.

Se han identificado tres actitudes que sirven para estos propósitos simbólicos:

-Al expresar su rechazo, los heterosexuales afirman las creencias y valores que consideran forman parte de su autoconcepto. Es decir, se afirman a sí mismos. Son personas cuyo autoconcepto está formado por características que son vistas por la sociedad como opuestas a la homosexualidad. Por ejemplo, el hombre que para poder definirse como hombre necesita definirse a su vez como heterosexual porque su identidad masculina está unida a su identidad heterosexual. Al rechazar a los homosexuales, afirma su identidad masculina.

- Al expresar su rechazo, refuerzan su sentido de pertenencia a un grupo particular y les ayuda a ganar aceptación por parte de otras personas que consideran importantes (familia, amigos, etc.). Es típico de las personas que sienten una gran necesidad de ser aceptadas por los demás, de modo que hacen suyas las creencias homofóbicas predominantes en su medio social o familiar para no ser rechazados por expresar ideas opuestas.

-Al expresar su rechazo, disminuye la ansiedad que pueda sentir relacionada con posibles conflictos psicológicos referentes a su propia sexualidad.

El efecto de hacerse visible

Los gays y lesbianas que desvelan a su familia y amistades su orientación sexual ayudan a crear actitudes más positivas hacia la homosexualidad. Los heterosexuales con amigos o familiares gays o lesbianas tienen una actitud más favorable hacia la homosexualidad. Pero el simple hecho de tener contacto con un gay o lesbiana no necesariamente cambia el modo de sentir de un heterosexual hacia la homosexualidad, sino que los heterosexuales tienden a tener actitudes favorables si esas personas son amigos cercanos o familiares y si se ha producido una conversación abierta acerca de la orientación sexual de esa persona.

Cuando un homosexual discute abiertamente con sus amigos o familiares heterosexuales temas relacionados con su orientación sexual, los heterosexuales adquieren una mayor comprensión acerca de la homosexualidad y lo que significa ser gay o lesbiana. El amigo o familiar homosexual puede responder preguntas y echar abajo mitos y falsos estereotipos. Al mismo tiempo, la conversación puede fortalecer la relación.

Para algunos heterosexuales, descubrir que su amigo o familiar es homosexual puede suponer una gran sorpresa, y pueden necesitar tiempo e información para entender y asimilar la nueva situación.

No obstante, los homosexuales suelen tener cuidado a la hora de revelar su orientación y tienen más probabilidades de revelarla sexual a personas más tolerantes con la homosexualidad, es decir, a mujeres, personas liberales y personas con estudios superiores.

Herek descubrió que los beneficios de revelar la orientación sexual eran obvios para todos los grupos demográficos. Aunque se trate de hombres, ancianos, personas muy religiosas o cualquier otro grupo con tendencia al rechazo, aquellos que tenían contacto con homosexuales expresaban actitudes más favorables.

No obstante, Herek explica que desvelar la homosexualidad también conlleva riesgos, pues algunas personas mantienen un fuerte rechazo hacia la homosexualidad. Algunos homosexuales encuentran rechazo, discriminación y desprecio al revelar su orientación sexual. 

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