Autora: Ana Muñoz

Siempre he pensado que las mujeres somos un poco como las leonas: ellas viven en una manada formada por hembras y se ayudan y protegen entre ellas hasta tal punto que es muy posible que solas no lograran sobrevivir.

Las mujeres, por naturaleza, tendemos también a unirnos para cuidar unas de otras y ayudarnos. Una de las cosas más valiosas que puede tener una mujer es un grupo de amigas íntimas a quienes conoció en su infancia o adolescencia y con quienes forma un grupo muy parecido a una familia que está ahí durante el resto de su vida, apoyándola en los malos momentos, durante sus rupturas o divorcios, o con el cuidado de sus hijos.

Las mujeres necesitamos tener este grupo de apoyo femenino para mantener una autoestima sana y para sentirnos fuertes y capaces. Por eso, es muy importante que las adolescentes se centren en sus amigas y en fomentar esa amistad en vez de salir a buscar pareja demasiado pronto.

Las relaciones de pareja son complicadas incluso para las personas adultas. Podemos vernos envueltas en celos, abusos, obsesiones, dañinos juegos de poder, miedos y un torbellino de emociones que pueden ser muy difíciles de manejar. Realmente hay que estar preparada para meterse en algo así. Y la mejor preparación que una adolescente puede tener es saber quién es, qué desea en la vida, qué clase de mujer quiere ser, qué es admisible o qué no lo es en una relación de pareja (o de otro tipo), que vas a aceptar y qué consideras inaceptable, qué se puede negociar y qué es innegociable… Es decir, cuanto mejor te conozcas a ti misma, más posibilidades tendrás de mantener relaciones sanas con otras personas.

Y uno de los mejores modos de conocerte (y construirte) a ti misma es a través de la relación con un grupo de amigas que te conocen, te quieren y desean lo mejor par ti, porque a su lado te sentirás mucho más fuerte, tu autoestima será más alta, te valorarás más como mujer y tendrás más probabilidades de tener éxito en la vida. Además, al contar con ellas, tendrás menos miedo a romper relaciones tóxicas porque sabrás que no te quedarás sola y que ellas estarán ahí para ayudarte a superar esa fase.

La chica que empieza una relación de pareja muy joven y renuncia a sus amigas para estar con su pareja, no va a conocerse a sí misma a través de un grupo de mujeres independientes sino a través de la mirada de su pareja. Y eso puede ser peligroso. Las relaciones de pareja, en general, no son una buena ayuda para que una persona construya su identidad porque se trata de dos personas demasiado entretejidas la una en la otra metidas en una relación que es, en sí misma, compleja.

Pero no solo las adolescentes necesitan tener un grupo de amigas íntimas. Lo ideal es que ese grupo permanezca unido de por vida o, si eso no es posible, buscar en la edad adulta a otras mujeres con quienes establecer vínculos igual de fuertes (si bien, es muy posible que nunca sean tan fuertes como aquellos que se forman en la adolescencia). Ellas te darán una gran fuerza y te ayudarán a tener una buena autoestima.

De hecho, en la actualidad, las mujeres estamos más unidas que en el pasado. A pesar de que esta unidad con otras mujeres siempre ha sido muy importante para nosotras y para nuestro bienestar psicológico, en el pasado, cuando las mujeres estaban supeditadas al hombre y solo podían vivir a través de ellos, los hombres se convertían en el eje central de sus vidas y su supervivencia. Cuando una mujer carece de medios por sí misma y necesita a un hombre para sobrevivir, él pasa a ser alguien demasiado importante, alguien por quien luchará con uñas y dientes aún a costa de tener que enfrentarse a otras mujeres y quedarse sola. Por eso, un sistema en el que las mujeres no son libres para mantenerse a sí mismas es terriblemente dañino para nosotras, porque nos aísla de otras mujeres, nos enfrenta entre nosotras y nos deja solas, privándonos de la fuerza y la autoestima que la unión con otras mujeres nos aporta.

Pero ahora las mujeres somos libres; ya no estamos supeditadas al hombre, no lo necesitamos para sobrevivir y podemos hacerlo todo por nuestra cuenta. Ahora somos libres para ser quienes realmente somos y permanecer unidas. Cuanto más unidas estamos más fuertes somos, más capaces somos de crear un mundo adaptado también a nosotras y a nuestras necesidades, más dispuestas estamos a salir a la calle y gritar para que nos den lo que es nuestro por derecho.

Por tanto, las dos cosas más importantes que puede tener una mujer en su vida son: un grupo de amigas íntimas y un buen trabajo que la haga independiente económicamente. Esas dos cosas harán que todo lo demás que consigas después sea mucho más sano y positivo.